Agatha Christie en Soldón

Carlos Cortés
carlos cortés SOLDÓN / LA VOZ

FIRMAS

ROI FERNANDEZ

Los vecinos se reúnen en una capilla y deciden escribirle a Feijoo y Besteiro. Además, reclaman bocas de riego en el pueblo y prometen denunciar hasta el último conato

11 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer llovía con fuerza en Soldón mientras los vecinos se reunían a la luz de unas velas dentro de la capilla del pueblo. «Parece unha novela de Agatha Christie», decía uno al entrar. Eran unos veinte y representaban a una docena de las familias con casa en esta aldea de la parroquia quiroguesa de A Seara, que lleva desde febrero de sobresalto en sobresalto por culpa de alguien que se ha aficionado a provocar incendios. En los impresionantes bosque de castaños que rodean Soldón, en alpendres, en casas. Desde febrero van cinco incendios graves y otro buen puñado -no saben cuántos, ya han perdido la cuenta- que no han trascendido porque no provocaron destrozos, unas veces porque los vecinos apagaron la fogata a tiempo y otras porque hubo suerte, o porque la humedad ayudó.

Soldón tiene algo más de treinta casas. Solo tres están habitadas todo el año y otras veinte recobran vida en verano, en Navidades, o los fines de semana. Entre los propietarios hay cuatro familias que no tienen raíces en la sierra de O Courel, pero se enamoraron de estas montañas y decidieron arrimar el hombro para frenar su galopante despoblación. Todos llevan meses en tensión. Entre los que viven allí algunos tienen que recurrir a medicación para poder dormir, otros lo hacen con un ojo medio abierto por si el olor a quemado los hace saltar de la cama. Y los de fuera temen que cualquier noche los llamen por teléfono para avisarlos de que esta vez le ha tocado a ellos.

Todos estaban ayer a las cinco y media de la tarde en una pequeña capilla próxima al minúsculo cementerio de la aldea, sin luz eléctrica y alumbrados por velas. También el pedáneo, José Antonio Cobo, que además de ser el representante vecinal es también el sospechoso número uno para la Guardia Civil. Está imputado formalmente por los dos incendios que el mes de febrero destrozaron una casa y un alpendre y por un pequeño fuego en septiembre que no llegó a prender en las maderas de una cuadra porque había llovido y estaba todo muy húmedo.

Él se declara inocente. «Eu non sei que vai pasar, isto é algo terrible, calquera día hai unha desgracia», decía con gesto desesperado a la entrada de la capilla. Entre los vecinos, muchos sospechan de él tanto como la Guardia Civil. Pero el hecho es que las dos veces que los agentes del cuartel de Quiroga lo denunciaron él salió libre tras declarar en el Juzgado de Monforte. Nadie lo ha visto prender ningún fuego. Ni a él ni a ningún otro. No hay testigos, y la Guardia Civil no parece haber conseguido pruebas de peso en su contra.

Cobo participó ayer en la reunión entre velas de la capilla y no tuvo que oír ningún reproche. A la salida, la presidenta de la asociación de vecinos de Soldón, Amancia Marco, contaba que nadie había entrado en cuestiones personales. «Nós non somos nin xuíces nin policías, eles son os que teñen que facer as imputacións», corta tajante cuando se le pregunta por el asunto.

Lo que decidieron ayer es reclamar más atención de las autoridades. Tras el, hasta ahora, último incendio, que esta semana destrozó dos cobertizos y el tejado de una casa, el alcalde de Quiroga, Julio Álvarez, dijo tener constancia de que la Subdelegación del Gobierno y la Guardia Civil están muy encima de este problema. Los vecinos no están tan seguros. Se sienten abandonados. «Se isto pasase nunha cidade...», dejaba caer ayer uno de los asistentes a la reunión de la capilla.

Así que ahora se proponen llamar la atención. Ya han enviado sendos correos electrónicos a los presidentes de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y de la Diputación de Lugo, José Ramón Gómez Besteiro. También pondrán el caso en manos del Valedor do Pobo. Y en un plano más práctico, irán al Ayuntamiento a pedir la instalación de bocas de riego en el pueblo, para que los bomberos tengan acceso rápido a agua abundante y no dependan solo de la carga de sus camiones. Por cierto, el que hará esta petición es el único sospechoso oficial, que se dirigirá al Ayuntamiento en su calidad de pedáneo. Los vecinos también se comprometieron a presentar denuncias formales por todos y cada uno de los conatos de incendios de los que se enteren.

Harán lo que haga falta para llamar la atención de las autoridades y evitar que la novela de intriga que parece estarse escribiendo en Soldón acabe convirtiéndose en tragedia cualquier noche de estas.

en directo la aldea se siente abandonada ante la ola de incendios