Vino para los vencedores de Rande

La Voz

FIRMAS

Óleo de la histórica batalla de galeones en el estrecho de Rande, en el año 1702.
Óleo de la histórica batalla de galeones en el estrecho de Rande, en el año 1702.

Vigo disuadió en el año 1702 a ingleses y holandeses de bombardear la villa y tomarla enviándoles barriles de blanco y de tinto

04 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

E sta no es la leyenda de Numancia ni la del monte Medulio. Aquí los moradores no prefirieron la muerte antes que la victoria del enemigo. Frente a la mayor escuadra jamás vista en la ría, los vigueses eligieron vivir. Ningún heroísmo era viable ante más de doscientos barcos de guerra y casi 14.000 infantes de marina. Así que, aunque esta parte de la historia no ha sido contada, lo cierto es que hace 310 años, tras la batalla de Rande, Vigo se avino a colaborar con los vencedores para evitar su destrucción.

La pista de la historia nos la da un periódico inglés de la época: The Post Boy. En su edición del 17 de noviembre de 1702, que se conserva en la Biblioteca Británica, aparece la crónica de los últimos saqueos de la flota combinada anglo-británica antes de levar anclas y abandonar la ría. Y se aporta este dato: «El Gobernador de Vigo envió unos vinos como regalo para Su Gracia el Duque de Ormond».

La nota está fechada el 1 de noviembre, una semana después de la batalla de Rande, en la que el enemigo ha destruido los Galeones de la Plata y a su escolta con los mejores buques de Francia, entre ellos Le Bourbon, Le Fort o Le Superb. Todos han sido rendidos, hundidos o incendiados en la ensenada de San Simón.

Como el botín es menor del esperado, pues la inmensa mayoría de los tesoros de Indias han sido ya desembarcados y evacuados a Castilla, ingleses y holandeses saquean Cangas, Moaña y Redondela, donde llegan a excavar hasta las tumbas de los cementerios, en busca de plata escondida.

Es en este ambiente de vandalismo cuando Vigo envía «vinos como regalo» al comandante en jefe enemigo, James Butler, Duque de Ormond. ¿Será posible tanta ignominia? ¿Tan ruines fueron los vigueses?

Hay que cruzar varias fuentes para poner en su sitio la noticia de The Post Boy. Y la primera matización es que el vino no fue entregado graciosamente por iniciativa de Vigo. En el diario del almirante inglés George Rooke encontramos que el envío se produjo bajo amenazas.

El 29 de octubre, una lancha con dos distinguidos ingleses desembarca en O Berbés con una bandera de paz. Trasladados ante el gobernador, le comunican que, como es obvio, podrían cañonear y destruir la plaza de Vigo. Pero que no lo harán, ya que su intención no es «hacer daño», sino simplemente «recobrar su hacienda».

No olvidemos que en los Galeones de la Plata venían muchas mercancías y riquezas que, en realidad, pertenecían a comerciantes extranjeros, sobre todo holandeses, grandes prestamistas de la época. Y, de alguna forma, veían la batalla de Rande como una forma de recuperar lo que era suyo, antes de que se lo quedasen el Rey Sol o su nieto.

Luego, tras reiterar a los vigueses el daño que podrían infligirles, hicieron una modesta petición: «Dos pipas de vino blanco y dos cubitillos de tinto».

Tras meses de penurias y con el país devastado, es difícil creer que en Vigo hubiese mucho debate al respecto. O que nadie invocase Numancia o el monte Medulio. No era mal negocio la paz a cambio de un poco de morapio.

Hasta entonces, Vigo había acosado a los enemigos sin descanso, aún después de la batalla. Lo cuenta el capitán Stephen Martin, que escribe que, cuando movían los buques, «la ciudad les disparaba al pasar».

Otros testigos ingleses relatan ataques de caballería para defender Redondela y Teis, con objeto de que acabasen los saqueos. Y, a falta de armas, valían los insultos: «Los españoles -dice Martin- para hacer cuanto daño podían, se agruparon en compañías en las cimas de las colinas alrededor de la bahía, y de vez en cuando disparaban una descarga de proyectiles pequeños en contra de los barcos y naves que estaban a su alcance siempre acompañado por lenguaje abusivo, como perros ingleses, bribones, herejes, cornudos y así por el estilo».

Así que Vigo no estaba, ni mucho menos, entregada. Ni dispuesta a regalar vino. Lo que ocurre es que sospechaban de los planes del enemigo. Y sabían que sopesaban arrasar la ciudad. Así lo escribe en su diario el propio Duque de Ormond el 14 de octubre (nuestro 25 de octubre, ya que los ingleses aún usaban el calendario Juliano): «Marcharé con el Ejército directamente a Vigo y atacaré aquel lugar, que no dudo que podremos tomar y mantenernos allí este invierno, hasta que lleguen más órdenes de la Reina».

Los ingleses finalmente descartan el asalto a Vigo, pero los holandeses insisten, según Ormond, que dos días más tarde escribe: «Los almirantes holandeses parecen desear un Consejo de Guerra sobre Vigo».

Finalmente, todos se van. El 29 de octubre salen de la ría 110 buques enemigos. Y el resto se hace a la vela el 5 de noviembre.

Antes, ingleses y holandeses, algo decepcionados por la ausencia del fastuoso tesoro que imaginaban, celebran su victoria con el vino enviado desde Vigo. Un regalo más cabal de lo que parece en la crónica del The Post Boy. No, no era mal negocio la paz a cambio de unos barriles de tintorro.

eduardorolland@hotmail.com

LA BUJÍA DEL DOMINGO Por Eduardo Rolland

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