Arte que sabe y huele

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

La creadora pontevedresa trabaja sobre el concepto de indumentaria como escultura. Las gominolas y el pelo sirven para vestir su obra

11 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

DesVestirse, Vestirse, ReVestirse, es el título de la tesis que prepara la pontevedresa Basilisa Fiestras. Resume perfectamente el concepto con el que trabaja esta creadora, y que hace referencia a la indumentaria como escultura. Su obra es como una segunda piel, un traje de colores y hasta de sabores. Porque su taller, huele que alimenta... Especialmente a gominolas, uno de los objetos que ha convertido en fetiche.

Comenzó a trabajar con estas chuches cuando aún cursaba Bellas Artes. Para un trabajo de clase, se hizo un vestido a medida a base de lenguas que se puso para el mismo día de la presentación. Posteriormente, repitió ese particular atuendo artístico en otra muestra colectiva en La Metro, en Vigo, y de ahí, se lo pidieron para la Bienal de Lalín...

Otro de sus trabajos, un tapete engarzado con gominolas, se ha convertido en instalación permanente en la biblioteca del campus de Ourense. Mide dos por dos metros, «aunque ya me han dicho que se han llevado varias, se la están comiendo...». Más de diez kilos utilizó para su intervención en una de las paredes del centro. «Dejé una caja entera para que vayan reponiendo». En este caso, utilizó minifresones, porque hasta se documentó en fábrica «sobre cuáles son las gominolas más duras». «Hice unas pruebas y en casa fui pegando gominolas con diferentes siliconas, a ver cómo iban aguantando...».

En su taller, que se ha habilitado en el trastero familiar, guarda también otro tapete de las mismas dimensiones que realizó hace un año. En este caso, las gominolas están pegadas al enorme lienzo, que pudo verse en Arte no Morrazo.

Pero no solo viste sus obras con dulce, sino también con materiales como su propio cabello. Una coleta que le cortaron a los trece años le sirvió para crear un zapato, que expuso en la primera ocasión en que fue seleccionada para Novos Valores. Y estos días, muestra en el Centro Cultural de Móstoles un rosario a base de bolas de pelo que fue recogiendo ocasionalmente de su cepillo. Esta muestra la realiza con un grupo de creadores que formó con compañeros de un máster en Arte, Crítica y Museología que realizó en Santiago, y que tienen como nombre, 20° 65 %, que es la temperatura ideal a la que tiene que estar una obra de arte.

Aunque su carrera todavía está despegando, Basilisa reconoce que para los nuevos creadores «cuesta muchísimo» entrar en el mercado una vez finalizados los estudios «y tienes que tener alternativas». «Inviertes mucho... Pero este es mi vicio, y la verdad es que este año estoy contenta, porque me han seleccionado en bastantes sitios», señala. Sin ir más lejos, el pasado año participó en el encuentro de un centenar de artistas en la Cidade da Cultura y, ayer, le avisaron de que una de sus piezas, un abrigo con los bolsillos cargados de piedras «que representa el paso del tiempo, el llevarse todo encima», fue seleccionada para Galicia crea en Santiago.

Menos mal que, como dice, es más «de salado que de dulce». «Por que si no... Lo que me encanta es el olor de las gominolas», subraya la artista. Lo que es seguro es que buena parte de su obra está para comérsela.

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