Preparadas para volver al hogar, pero como destino laboral

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

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Cáritas forma a españolas e inmigrantes en las tareas domésticas

07 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Florica, Liliana, Sindi y Yolanda pasan las mañanas en un hogar que no es el suyo, pero como si lo fuera. Allí, ayudadas por María, reciclan sus conocimientos de las tareas domésticas con el objetivo final de lograr uno de los contratos de empleadas de hogar que desde el mes de junio están por fin respaldados y remunerados legalmente.

Estas cuatro mujeres son parte del grupo de seis, dos españolas, dos colombianas, una rumana y una brasileña, que forman el alumnado de este curso de empleados de hogar que ha organizado Cáritas Interparroquial y que, como señala María, en principio iba dirigido especialmente a inmigrantes, «porque no conocen tanto la cocina que se hace aquí, o sus métodos de plancha no son los mismos que los nuestros, por eso la gente es a veces algo reacia a incorporar a extranjeros a su hogar».

Florica, rumana de 42 años, lo ha sufrido en sus propias carnes. No tanto porque no sepa o no esté dispuesta a aprender, sino porque su acento ha echado atrás a más de una posible jefa. «Con lo básico que aprendemos aquí -señala- ya nos podemos defender mejor». Planchar al vapor, poner la mesa, lavar y secar la ropa y las nociones básicas de cocina se complementan en este seminario con otros módulos, como el de cuidado de personas mayores, niños, o primeros auxilios.

Todas ellas están actualmente sin trabajo y, aunque tienen experiencia laboral y en su propio hogar, reconocen que están aprendiendo en este taller. Como dice Yolanda, «es increíble que llevemos veinte años de. amas de casa, con marido y niños, y que puedas aprender cosas nuevas, porque se aprenden». «Aprendemos de María y aprendemos también unas de otras», añade, algo que corrobora Florica. «Cambiamos opiniones, de cada cultura siempre se aprende».

«Mucha gente se ríe -dice Yolanda- cuando les digo que estoy haciendo este curso. Pero con todo lo que sé, voy a poner un anuncio en Facebook para dar clases a doce euros la hora. Ya verás».

La profesora añade que «doblar una camisa o mover de postura a una persona mayor en cama no lo sabe hacer todo el mundo con una técnica para no hacer daño». Para las alumnas quizá esto último sea lo más complicado. «Yo no sabía, por ejemplo, darle la vuelta a un mayor, y mira, a lo mejor podría haberle roto la mano, no es broma», afirma Florica, que lleva ocho años en España -estuvo antes en Canarias, como Liliana- y a pesar de que vive, como dice, de la ayuda que recibe de Cáritas, se resiste a dejar de buscar trabajo y a dejar España, «porque mi hija estudia, y las oportunidades que puede tener aquí no las va a tener en mi país». Todas alaban a su profesora. «joven, pero sobradamente preparada». Y confían en que su esfuerzo les abra otro umbral.

«Es increíble que llevemos 20 años de amas de casa y que aprendas cosas nuevas»

«Hay gente que se ríe cuando le digo que estoy haciendo este curso»

«Mover de postura a una persona mayor no lo sabe hacer todo el mundo»