Llorca revive los vínculos de Ferrol con La Argentina

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro FERROL / LA VOZ

FIRMAS

JOSÉ PARDO

Su nuevo libro rescata del olvido, entre otros, a los amigos de Gardel

30 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Habrán oído ustedes hablar, sin duda, de Tito Lusiardo, el gran bailarín de tangos, el amigo de Carlos Gardel. Su leyenda (porque en La Argentina, no lo duden, Lusiardo es un personaje legendario) situaba su nacimiento en el barrio bonaerense de San Telmo. Pero no, no nació allí. Hoy se sabe que Lusiardo nació en Ferrol. Fue uno de los muchos emigrantes que buscaron un futuro mejor al otro lado del mar. Y lo encontró, vaya si lo encontró. Vivió entre aplausos. Aplausos como los que recibió en toda América con motivo de su memorable actuación, junto a Gardel y Manuel Peluffo, en la película El día que me quieras, rodada en los Estados Unidos, concretamente en Long Island. Filmó, en total, 46 películas. Pero su territorio natural era, probablemente, el escenario. Los escenarios de todo el Gran Buenos Aires. Vivió hasta el año 1982. Sus restos fueron velados en el teatro Presidente Albear. Y el coche fúnebre que trasladó su féretro hasta el Cementerio del Oeste llevaba, sobre la luna trasera, un retrato, cómo no, de Gardel.

Amigo de Gardel y ferrolano fue, también, el músico José Vázquez Vigo, al que los bonaerenses llamaban, cariñosamente, El Gallego. El vals Maryflor, que Carlos Gardel cantaba, es, por cierto, obra suya. Compuso la música de más de una veintena de películas; entre ellas, Cuatro corazones.

Pero la presencia de los ferrolanos en La Argentina, como relata el libro de Guillermo Llorca (Ferrolanos en La Argentina, editorial Zaera Silvar, prólogo de Federico Luppi), va mucho más allá de las luces, la felicidad y el éxito. Aunque la emigración fue, en general, una puerta abierta al progreso de quienes marcharon, fueron muchos también los que no lograron abrirse paso. «Véxase que houbo unha cantidade inmensa de repatriados -dice Llorca-. Pero polo menos eles contaron coa axuda necesaria para retornar».

Ramón Franco

Habla Llorca, además, de ferrolanos que sin haber sido emigrantes, gozan en La Argentina de un incuestionable afecto. Como fue el caso de Ramón Franco, cuyo vuelo sobre el Atlántico hizo que fuese recibido por los argentinos, que todavía mantienen vivo su recuerdo, como un

héroe. O, por referirnos también al mundo de las letras, como sucedió y sigue sucediendo con Torrente Ballester, cuyos libros siguen siendo allí muy leídos. (Torrente que, por cierto, era un enamorado del tango...).