Trece mil caminantes pasaron por Pontevedra en lo que va de año
17 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Sin perder su espiritualidad, el Camino de Santiago se ha convertido con la crisis en una alternativa turística low cost, que permite disfrutar de unas vacaciones saludables, con arte, naturaleza y cierta dosis de aventura, en alojamientos baratos, albergues públicos u hoteles que ofrecen tarifas especiales.
En lo que va de año, han pasado por Pontevedra, capital de la ruta portuguesa, 13.000 caminantes y de aquí a diciembre se espera llegar a los 16.000. De ellos 10.250 pernoctaron en el albergue de O Gorgullón o en el pabellón de A Xunqueira, habilitado para grandes grupos. Y hay que añadir los que optaron en dormir en hoteles o pensiones y los que sellaron su credencial pero no hicieron noche en la ciudad y siguieron ruta para concluir etapa en Portas o Caldas.
El presidente de la Asociación del Camino Portugués, Celestino Lores, reconoce que el perfil del peregrino ha cambiado y efectivamente la difícil situación económica actual está haciendo que la ruta xacobea sea utilizada como alternativa de ocio viajero de bajo coste. «Pero al mismo tiempo esas misma crisis que estamos viviendo propicia que la gente vuelva a buscar y encontrar valores más profundos en el Camino». Para él todos son «caminantes», los peregrinos a los que mueve una motivación religiosa y los que hacen turismo cultural. «En el albergue hemos notado mucho las dos facetas y vinos a mucha gente en paro que acude al Apóstol para que le ayude a encontrar trabajo».
La afluencia en Semana Santa ya fue alta, pero la mayor avalancha se produjo en los meses de verano, con el albergue prácticamente a tope todos los días. En junio pernoctaron en las instalaciones de O Gorgullón 1.150 personas, en julio 1.553, en agosto 1.670 y en la primera quincena se septiembre otros 500. A partir de ahora se espera ya una bajada.
Por nacionalidades, los portugueses y españoles son los más numerosos, pero ha habido caminantes procedentes de todos los países de Europa, muchos de los cuales ya habían hecho la ruta francesa y ahora han querido descubrir la lusa. Tino Lores destaca también la gran afluencia de ciudadanos del Este, polacos, lituanos, eslovacos... Y aporta un dato curioso, entre los jóvenes, cada vez más numerosos, abundan sobre los de países que están sufriendo más las consecuencias de la crisis, españoles, irlandeses, portugueses e italianos.
Entre los caminantes a los que se le nota un mayor poder adquisitivos destacan, como no, los alemanes, que comen en restaurantes y duermen en hoteles. Y la otra cara de la moneda es que cada vez la cocina del albergue es más utilizada por los peregrinos que optan por hacer la compra en el súper y cocinar ellos. En todo caso, Lores calcula que cada caminante gasta en la ciudad una media mínima de 15 euros.
Fuera de los años santos, el Camino Portugués crece y este año se espera cerrar con 3000, peregrinos más que en 2011.