Los días de playa en A Lanzada son, casi siempre, muy concurridos. Sin embargo, desde la sombra de los chiringuitos, los dos meses de trabajo han estado marcados por el tiempo inestable. Y la estocada al sector ha sido «para olvidar». «De 25 anos que levo aquí -confiesa Carlos Castaño, gerente del chiringuito situado en la zona sur del arenal- este verán foi o peor, e o principal problema foi o tempo». El otro factor: el bajo consumo. Y con estas dos losas sobre sus cabezas, «non se venden nin xeados, o produto estrela», ironiza el empresario. Sus cálculos sitúan la bajada que ha sufrido el sector entre el 35 y el 40 % con respecto al pasado año. «Non tivemos unha quincena con bo tempo en todo o verán, e agora chega setembro e ven o sol», remata. Para colmo, el servicio de hamacas que también gestiona «baixou, se cadra, máis».