Comenzó el curso de la UIMP sobre el antiguo virreinato de Nápoles
13 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.En el Parador de San Vicente se inauguró ayer por la mañana el curso de verano «Política y sociedad. El séptimo conde de Lemos entre Nápoles y Monforte», que analiza diversos aspectos del mandato de Pedro Fernández de Castro como virrey de los dominios españoles en el sur de Italia, entre los años 1610 y 1616. El curso, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y financiado por la Diputación, es el tercero que se dedica en la ciudad a esta importante figura histórica.
La conferencia inaugural corrió a cargo de la directora del curso, la historiadora monfortina Manuela Sáez, quien expuso sus investigaciones sobre la vida cotidiana de la corte que mantuvieron en Nápoles el séptimo conde y su esposa Catalina de la Cerda. Este aspecto, según indicó, puede reconstruirse con bastante precisión gracias a varias fuentes documentales, entre las que se cuentan las cartas que el propio conde escribió a su madre desde Italia, a los libros de almoneda -relaciones de bienes muebles- y a los diarios de ingresos y gastos en los que se consignaron muchas compras realizadas por la corte de los virreyes.
Los documentos históricos -indicó la historiadora- señalan que el conde tenía especial afición por las decoraciones de tipo escenográfico que entonces se usaban en las ocasiones solemnes, como las fiestas conmemorativas y religiosas, las bodas o las recepciones de visitantes ilustres. Una de estas escenografías fue encargada al famoso arquitecto Giulio Cesare Fontana. El palacio que ocuparon los condes en Nápoles, por otro lado, estaba decorado con numerosos objetos de lujo, entre los que figuraban carísimos tapices de Flandes y pinturas y esculturas de importantes artistas, como Tiziano, Miguel Ángel, el Veronés y Antonello da Messina. En el mobiliario destacaban por su especial valor las colgaduras que adornaban las aparatosas camas de estilo napolitano usadas por los virreyes. Una de estas piezas, adquirida por la condesa Catalina de la Cerda, costó la enorme suma de 11.234 ducados.
Teatro y juegos de naipes
La conferenciante mencionó también los entretenimientos habituales en el entorno de los condes, entre los que destacaba el teatro. En su corte actuaron con frecuencia compañías italianas y también alguna española, como la dirigida por un tal Pedro Pérez. Los documentos hablan asimismo de las partidas de naipes -con dinero por medio- que se disputaban en el palacio virreinal.