Caballero defenestró a Giráldez en la purga que desató como candidato
12 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque relativamente lejano, el abismo al que se asoma el PSOE de Vilagarcía, y con él el puño y la rosa en Arousa al quedar relegado Julio Torrado al número 9 de la candidatura de su partido por Pontevedra, tiene un precedente. Un antecedente cuyo protagonista es, paradójicamente, el mismo político al que el sector oficialista confió buena parte de las opciones de que el militante vilagarciano ocupase uno de los puestos que garantizan representación en el Parlamento de Galicia. Se trata de Abel Caballero. Quince años, en política, no parecen nada.
En toda la historia de la autonomía gallega, la agrupación de la capital arousana únicamente se vio privada de diputado autonómico en una legislatura, la que medió entre 1997 y el 2001. Benito García Dorgambide, primero, y Seso Giráldez a continuación y durante tres períodos legislativos consecutivos, ocuparon un escaño en Santiago. Todo cambió con la operación diseñada para que el exministro de Transportes y Obras Públicas de Felipe González se convirtiese en candidato socialista a la presidencia de la Xunta, en pugna con Manuel Fraga.
Desde que Caballero aterrizó en Galicia, una de sus máximas prioridades se centró en la eliminación de posibles rivales internos. El PSdeG venía de una derrota traumática, la que Fernando González Laxe y el tripartito que encabezaba sufrieron a manos de Fraga en 1989. Su primera experiencia de gobierno en la comunidad se diluyó por apenas 4.000 votos, los que hubiesen sido necesarios para romper la mayoría absoluta que el PP cosechó. El de Vilalba se cobró en el siguiente pulso la cabeza del hoy eurodiputado Antolín Sánchez Presedo, que asumió el número uno de los socialistas gallegos tras haber ejercido como conselleiro de Obras Públicas con Laxe.
Gobernaba entonces Vilagarcía Javier Gago, fiel amigo de Sánchez Presedo, con quien desempeñó la delegación provincial de su consellería. La reacción de Caballero fue erradicar cualquier referencia a la época de su antecesor. El propio Giráldez, coordinador comarcal del partido, lo enunció de forma inapelable: «Después de manifestar por activa y por pasiva que el grupo parlamentario era magnífico, purga a 14 de los 19 diputados». El vilagarciano, en el Parlamento de Galicia desde 1985, fue uno de los sacrificados. Evidentemente, al de Vigo ni se le pasó por la cabeza promocionar en su lugar a Gago, dada su estrecha relación tanto con Antolín como con Seso, sus dos mentores políticos.
Cabe recordar, en este punto, que la tradición socialista en Arousa marca que sea la principal agrupación, la tercera de la provincia, la que represente a la comarca en la candidatura autonómica, y siempre en posiciones que garanticen a priori la consecución de representación. Lo que Caballero rompió en 1997 se recuperó cuatro años después. Aquella operación, que sumó a sus siglas las de Esquerda de Galicia, escisión de IU, y Os Verdes, se saldó con un sonoro fracaso, los peores resultados en unas elecciones gallegas y el sorpasso del BNG, convertido con Beiras en segunda fuerza gallega. La renovación situó a Emilio Pérez Touriño al frente del PSdeG. Y a Modesto Pose como diputado. Las purgas, como se verá, le sientan mal al socialismo vilagarciano.
Las purgas no le sientan nada bien al socialismo vilagarciano, de nuevo damnificado