Tener niños

Gerardo G. Martín TRIBUNA

FIRMAS

11 sep 2012 . Actualizado a las 11:28 h.

Aver quién es el político que se atreve a incluir en sus peroratas la producción de niños-recurso contra el desequilibrio demográfico. Con Franco, al menos, los infantes traían un pan debajo del brazo, aunque por mucho que lo buscaras no encontrabas ni el currusco. Ahora, todo niño viene acompañado de una recesión en cada axila. Nada de pan, si acaso tortas, si el niño nace reivindicativo con las preferentes del abuelo.

Nacer en Vigo no es ninguna desgracia. Tenemos de las mejores aceronas de toda España y somos tan limpios que nos han otorgado la escoba de platino, que debe de equivaler a los discos de ídem que ha recibido Raphael. O sea, somos unos cantantes. Por eso estamos todos tan contentos y actuamos como caballeros.

Pero nacer aquí tiene algunos condicionamientos: los puestos en guarderías infantiles no se subastan al precio de dos demandantes por cada uno que ofrecen, porque son más los peticionarios; ir a un parque infantil, si lo tienes cerca, es deprimente si no peligroso por los perros que a veces pasean la zona y sus excrementos; empezar el curso, al precio que están las cosas, es trasladar la cuesta de enero a septiembre; en algún instituto del extrarradio, con fama de bueno, hay un huevo de chiquillos que viven en el quinto infierno, y les correspondería estar en otro centro; las piscinas públicas suelen estar tan abarrotadas que mejor es meterse en una taza de caldo en casa; si quieres que tu hijo haga actividades extraescolares, tienes que recurrir al copago, impuesto hace mucho tiempo para los biberones? y así hasta jartarse.

Así las cosas ser nuevo padre en Vigo es un acto heroico. Y encima sin mili obligatoria, el niño no se te va de casa hasta los 35.

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