«Soy mucho de verbenas»

manuel blanco VILAGARCÍA / LA VOZ

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MONICA IRAGO

02 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Sara Gómez luce moreno y palmito. Cultiva ambas cosas con pasión. La primera por devoción. «Me encanta la playa», asegura. La segunda por profesión. No en vano, seguramente atesore la carrera más brillante que jamás haya acumulado una baloncestista vilagarciana. En solo unos días, una de estas pasiones le obligará a sacrificar la otra. A principios de septiembre, la joven tomará rumbo a Pamplona para jugar la próxima temporada en el UNB Obenasa de División de Honor. En Navarra seguirá jugando en la élite del basket patrio, pero lo tendrá más difícil para pasar las tardes frente al mar.

Y no resulta complejo intuir que eso le causará cierto trastorno, habida cuenta de la espléndida figura que luce la vilagarciana. Sara posó para La Voz en la playa de O Carreirón, en A Illa, y mostró un tono de piel envidiable y una estampa bien afinada. La que se espera de una joven de 26 años que figura entre las mejores jugadoras de baloncesto de este país. «Yo -argumenta- voy mucho a la playa de A Lanzada porque me encanta para pasear, jugar a las palas... Pero cuando me quiero relajar y tomar el sol, vengo mucho a las calas de O Carreirón. Son preciosas, la verdad».

Sara ha dedicado el verano a disfrutar de los suyos. De su familia, de su pareja, de sus amigos... «Y de mis primitos, que son pequeños, y vinieron mucho a casa a dormir... Lo pasamos muy bien, la verdad». Un descanso bien merecido tras una temporada en el Celta de Vigo que seguro acabó peor de lo que esperaba, con la salida del histórico club de la primera división del basket nacional.

Un verano divertido, en cualquier caso, en el que sin embargo no pudo gozar enteramente de una suerte de pasión oculta que reconoce tener: las verbenas. Y no lo hizo por falta de cómplices. «Soy mucho de verbenas -sonríe-, pero no tengo con quien ir muchas veces porque a mis amigas no es que les gusten demasiado».

En Pamplona es seguro que Sara extrañará las verbenas por falta de tiempo. Y también el mar. Pero de calidad de vida andan bastante sobrados en tierras navarras. «Todo el mundo me dice que es una ciudad preciosa. La verdad es que fui a jugar allí algunas veces y lo que vi me gustó, aunque ahora es evidente que tendré más tiempo para visitar la ciudad».

El cambio para la vilagarciana será radical, pues aunque lleva unos cuantos años en la élite, es la primera vez que sale de Galicia. Hasta ahora, su carrera había discurrido entre el Cortegada y el Celta. Siempre cerca de casa. «El cambio no me intimida. Es una experiencia nueva y hay que aprovechar ahora que me quedan unos años para competir a este nivel», asegura.

A su adaptación a Pamplona contribuirá notablemente el entrenador, Víctor Lapeña, con quien ya trabajó en el Cortegada y que ha sido un factor decisivo en su desembarco en el Obenasa. «Me gusta mucho su trabajo y es evidente que eso influyó en que me fuese allí. Por ahora, me gustan los fichajes y de hecho, con [María] Asurmendi ya coincidí en el Cortegada».

¿Y qué es lo que extrañará más? «Allí no tendré a la familia, los amigos ni a mi pareja, ni los tapers de mamá, ni los huevos de la abuela... -sonrisas de nuevo-, pero hay que adaptarse». Tampoco podrá disfrutar de los paseos frente al mar que daba siempre que podía antes de los partidos. Será un cambio radical para seguir creciendo como deportista. ¡Mucha suerte!