Una exposición de ley

Fina Ulloa
fina ulloa OURENSE / LA VOZ

FIRMAS

PABLO ARAUJO

José Carlos Rastrojo muestra parte de su colección de 360 cascos, gorras y placas de policías de todo el mundo

29 ago 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Los que estos días se paseen por las Galerías Centrales de la capital ourensana se sorprenderán con el singular escaparate de la tienda O Pequeno Trasno. Los duendes han cedido protagonismo a una exposición de cascos y placas policiales. Algunos de los primeros son fáciles de reconocer, bien por su imagen universal -como los de los bobbies ingleses- bien por que lo aclara su placa identificativa -como el de sheriff de Dallas (EE. UU). o los usados por la policía de Providence y Ohio, también en Estados Unidos.

Sin embargo otros son más difíciles de ubicar. Como ejemplares de Malta, Nueva Zelanda, Isal de Man, Tailandia, o el que usan en la academia de la policía de aduanas italiana. El hecho de que muchas piezas están ya retiradas del uso -hay cascos del 1.800- de los cuerpos de seguridad, convierten a esta exposición en un curioso repaso al mundo de los que cuidan de la ley y el orden en los cinco continentes.

Pero esta exposición es solo una pequeña muestra de la pasión de coleccionista de José Carlos Rastrojo Corral (Ourense, 1967). Sólo de cascos y gorras guarda 360 ejemplares, pero también tiene prendas de vestir. Una pasión que este guardia inició en Venecia, durante su luna de miel, charlando con un policía que le regaló un ejemplar que todavía conserva. «Otros los conseguí buscando en Internet, y otros por intercambios con otros policías», señala. No sabría valorar su colección «porque para mí el valor no está en lo que se pueda pagar por ello; puede haber gente con mucho dinero que le permita adquirir la mejor colección de arte del mundo, pero ¿qué mérito tiene eso?».

Está planificando un viaje a Holanda, al museo que guarda la mayor colección del mundo de este tipo de artículos, realizada durante años por un policía retirado. Él tiene que conformarse con mostrar la suya por fases y gracias a la colaboración de este establecimiento «porque aquí no hay ningún espacio público que se anime a ceder, aunque sea temporalmente, una sala para colecciones; y hay muchos coleccionistas en Ourense», lamenta.