Toldaos, una tierra de leyendas

carlos rueda / francisco albo MONFORTE / LA VOZ

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CARLOS RUEDA

Una pequeña parroquia de Pantón conserva un singular patrimonio

25 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La parroquia de San Xoán de Toldaos es una de las menos extensas del municipio de Pantón. Está formada por los lugares de Toldaos de Arriba y Toldaos de Abaixo, ambos en las faldas del monte de Os Castros y cerca del monte de A Escrita. Pese a su reducida extensión, la zona alberga un notable conjunto de elementos de valor histórico y arqueológico y escenarios de leyendas populares.

El recorrido empieza en Toldaos de Arriba, que posee un interesante patrimonio arquitectónicos formado por casas solariegas, aunque en un estado de conservación irregular, . Una de ellas es la Casa dos Feijoo, conocida como Casa de Castro. Se sabe que en 1700 era propieda de un tal Francisco Feijoo. Destaca un dintel adovelado en la puerta de entrada, formado por un frontón semicircular con un pequeño hueco o capilla donde se alojaba una imagen de Santa Teresa, hoy desaparecida. También llaman la atención la Casa dos Remedios, la Casa do Pontón -con un dintel en el que está grabada el año de 1790- y la Casa da Carola, fechada de igual manera, pero en el año 1815.

Fuente e iglesia

En el centro del pueblo está la Fonte de San Xoán, antiguo manantial pública de piedra rústica al que acudían los vecinos a recoger agua. En la base se aprecia el desgaste causado durante años y años al posar allí las olas. A pocos metros está la iglesia parroquial de San Xoán, construida en el último tercio del siglo XVIII. Consta de nave rectangular con capillas a ambos lados del crucero y conserva un retablo mayor estilo rococó. Junto al templo se pueden ver dos antiguas sepulturas de aspecto señorial.

Por la parte alta de la aldea discurre un viejo camino de carro -el llamado Camiño dos Castros- que lleva al castro y a las Penas das Mouras. Hoy apenas se usa, ya que la mayor parte de los viñedos de la zona están abandonados. Solo es transitable en un pequeño tramo.

Tras recorrer unos doscientos metros por este sendero aparece una bifurcación. Hay que tomar el ramal de de la derecha para visitar las Penas das Mouras, a unos cincuenta metros del desvío. Son dos bloques de granito en los que se practicaron profundas hendiduras de forma rectangular. Según el arqueólogo Iván Álvarez, estas marcas son obra de canteros que en una época indeterminada intentaron obtener piedra de los peñascos. La tradición oral dice que en el cercano lugar de Coladeira das Mouras vivían unas mouras que peinaban sus cabellos con peines de oro y los guardaban en los huecos de estas peñas.