Ser árbitro está de moda

javier taboada OURENSE / LA VOZ

FIRMAS

PABLO ARAUJO

El número de colegiados en Ourense logra sus mejores cifras de la historia

20 ago 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

El arbitraje ourensano es un valor en alza. En los últimos tiempos el número de colegiados ha ido creciendo de forma sistemática hasta alcanzar unos límites insospechados en épocas pasadas. «Al finalizar la temporada pasada teníamos 115 árbitros y este año contamos con repetir esa cifra o superarla dependiendo de las nuevas incorporaciones», señala Antonio Docabo, delegado del Colegio de Árbitros en Ourense.

Si nos remontamos en el tiempo, nos encontraríamos con problemas a la hora de dirigir encuentros. Antaño tocaba hacer cábalas para poder dirigir todos los partidos que se disputan cada fin de semana en la provincia, pero en la actualidad, el número de árbitros supera al de partidos.

No solo de cantidad está repleto el Colegio de Árbitros de la ciudad, también de calidad. Muchos jóvenes son los que en los últimos años han logrado ascensos de categoría y se encuentran entre los mejores de Galicia. «Después de un par de años hemos conseguido volver a tener representación en Segunda B, además de gran representación en Tercera División y Preferente», explica Docabo.

La cantera es otro de los puntos fuertes en los que la junta directiva arbitral trabaja. En palabras del Delegado: «Tenemos dos árbitros en Tercera División, que no superan los 23 años y que forman parte del grupo de mayor proyección de Galicia».

Está claro que en estos momentos ser árbitro está de moda y así lo demuestran los números. El futuro es prometedor para el colectivo ourensano. «Tenemos gente muy joven y que viene pisando fuerte desde categorías regionales, con mucha proyección, ganas e ilusión. El futuro está asegurado», apunta Antonio Docabo.

Gran presencia femenina

Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de la Delegación ourensana es el número de colegiadas. Actualmente, el Colegio de Árbitros de Ourense es el que mayor número de chicas posee en España. «Vienen pisando fuerte», finaliza Docabo.