El 43% de los homicidios en la ciudad y su comarca se producen en los meses con más calor y más horas de luz
05 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Dos crímenes conmocionaron a la comarca de Vigo a principios de julio. Un parroquiano de Luneda, en A Cañiza, mataba de una pedrada a un convecino y luego se suicidaba. Escasas horas después, supuestamente, un redondelano de 15 años acuchillaba mortalmente a una septuagenaria y hería a su marido. No había un crimen desde diciembre del 2011 y, de repente, en apenas 24 horas, se registraron dos. ¿Casualidad?
Las estadísticas dicen que no. Las probabilidades de que haya
una muerte violenta en las vacaciones es de 4 a 10. Según el muestreo que hizo La Voz de 70 crímenes ocurridos en Vigo y la comarca entre 1994 al 2012, un 43% de ellos ocurrió en verano. La lista completa posiblemente sea más extensa ya que la Fiscalía puede registrar algunos delitos de lesiones como homicidios cuando la víctima fallece semanas después en el hospital.
Agosto es el mes más negro, ya que hay noticias de 13 homicidios o asesinatos desde 1994. También hay días con crímenes por duplicado, como en el carnaval de 1994, donde un estudiante murió apuñalado en A Pedra y otro fue asesinado de un disparo en la calle San Francisco. El 1 de noviembre de 1995, también día festivo, se produjeron otros dos crímenes: un mendigo murió quemado en un tonel en Torneiros, en O Porriño. Horas antes, Constantino Varela, el Capitán, mataba a una anciana de Teis, crimen por el que fue condenado. En febrero del 2006 volvió a haber otro crimen consecutivo por un ajuste de cuentas en Teis y al día siguiente un crimen de violencia de género en La Herrería. El 2 de agosto del 2006, hubo otras dos muertes el mismo día, en la que fue asesinada la dependienta de un bazar chino de Moaña y un indigente en Montero Ríos.
El año más violento fue el 2006, en pleno bum del ladrillo y en vísperas de la crisis financiera. Hubo diez crímenes, algunos dobles, como el de los gais de la calle Oporto. Le sigue el 2002, con ocho asesinatos, incluido el doble crimen de las bombas de Cabral, aún sin aclarar. El 2003, el más caluroso desde 1991, registró siete casos.
El mes con más víctimas fue febrero de 1994, pues incluye el cúadruple crimen en la casa de granitero de Nigrán, cometido por dos policías y las muertes del martes de Carnaval. De hecho, febrero es el segundo mes más violento del calendario y suma 11 homicidios en dos décadas. Le sigue septiembre, con diez casos y julio con siete asuntos.
La repulsa social llegó con las muertes de Déborah, la vecina de Candeán, Sara Alonso y Águeda. A partir de ahí, surgió una asociación de familiares y víctimas de delitos violentos (Avidev). Y el apuñalamiento de Josiño del Rei en la zona de copas de Churruca en octubre del 2006 marcó un antes y un después para atajar la violencia en Vigo. La policía tomó la zona de marcha y las reyertas mortales desaparecieron. El tráfico de heroína en el río Miño arrojó varias víctimas a principios del siglo XXI pero hace años que desapareció esa violencia.