Veinte años de la partida de dominó entre Fidel y Fraga

Xosé Ramón Penoucos Blanco
x. r. penoucos SARRIA / LA VOZ

FIRMAS

cedida

El líder revolucionario lloró cuando estuvo a solas en la vivienda

27 jul 2012 . Actualizado a las 09:41 h.

Mañana se cumplirán dos décadas de la única visita que el ex presidente de Cuba, Fidel Castro, realizó a Láncara, cuyo acto central fue la visita a la casa en la que nació su padre Ángel Castro Argiz, jornada en la que estuvo casi siempre acompañado del presidente de la Xunta, Manuel Fraga, y que es recordada también por la partida de dominó que jugaron en una caravana.

El líder de la revolución cubana se encontraba en España para participar en la cumbre iberoamericana en Madrid y buscó un hueco en su agenda para pasar un par de días en Galicia que repartió entre Santiago y Lugo.

Las crónicas de la época recuerdan especialmente el instante en el que entró en solitario en la pequeña casa de la que partió su progenitor para buscar fortuna muy lejos de su tierra. Castro estuvo en el interior del inmueble alrededor de unos veinte minutos y luego pasó a su alrededor alrededor otros diez minutos más. En aquel momento solo hay testimonios de que le brillaban los ojos, pero testigos presenciales como el lancarino Carlos López Sierra aseguran que se tuvo que secar algunas lágrimas cuando abandonó el lugar y dijo con orgullo. «Me siento honrado de que la cas de mi padre no sea un palacio, sino una choza humilde», manifestó Fidel poco después a los periodistas que cubrían su visita.

La amplia comitiva que rodeaba al por aquel entonces presidente de Cuba inició su periplo en la comarca en el consistorio de Láncara, lugar en el que Fidel Castro fue nombrado oficialmente hijo adoptivo gracias al voto unánime de todos los ediles y con una moción en la que solicitaban que Cuba se abriera al exterior.

En el momento del nombramiento, Fidel Castro sorprendió a los asistentes y, sobre todo al alcalde, cuando dijo: «Hijo adoptivo ¿nada más?». La ocurrencia provocó primero sorpresa y luego hilaridad entre los asistentes.

Una vez finalizada la visita a la casa paterna a la que asistieron su prima carnal Estelita y las de segundo grado Manuela y Consuelo, la amplia comitiva, escoltada por más de un centenar de guardias civiles y por la propia seguridad del líder cubano, se dirigió a Armea de Arriba, localidad en la que vivieron algunos de sus familiares.

Menú gallego

En ese lugar es donde estaba preparada la gran fiesta cuya asistencia las crónicas de la época cifran en setecientas personas. El menú para la ocasión no pudo ser más gallego: pulpo, empanada, sardinas a la brasa y vino tinto del ribeiro. Como colofón no podía faltar la queimada, elaborada como no podía ser de otra manera por Manuel Fraga.

Al final de la celebración estaba anunciada una comparecencia de Fidel Castro ante los numerosos periodistas que cubrían el acto, pero el presidente de la Xunta se adelantó y reclamó a su invitado para disputar en una caravana situada en el propio campo en el que se celebró la fiesta una partida de dominó. De ese duelo en la cumbre únicamente trascendió que el triunfo sonrió al de Vilalba.

La visita se demoró más de lo esperado y a media tarde abandonaron Láncara.

aniversario única visita del ex presidente cubano a casa de su padre