«La cubierta de la plaza de toros fue un traje hecho a la medida»

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

José María Lastra posa ante la portada del estreno de la cubierta de la plaza, en julio de 1996.
José María Lastra posa ante la portada del estreno de la cubierta de la plaza, en julio de 1996. capotillo< / span>

El ex deportista dirigió la parte textil de la techumbre del coso

27 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El pasado miércoles la plaza de toros pontevedresa cumplió dieciséis años con su actual aspecto. La cubierta del coso fue una obra que causó auténtica expectación en la ciudad y que se hizo en un tiempo récord, dos meses, para que todo estuviera a punto el 25 de julio, con un festejo previo a la feria de la Peregrina en el que triunfó el colombiano César Rincón.

El ex regatista y empresario José María Lastra, fue el responsable de la parte textil en este proyecto que, como cuenta frente a la portada de La Voz que refleja ese estreno, respondió a la idea del propietario del coso, Eduardo Lozano, y el constructor y ganadero Victoriano del Río, «que se liaron la manta a la cabeza» con su plan para la plaza. La parte de la estructura la asumió la ingeniería Fhecor, y el diseño es del madrileño José Romo.

El ex deportista había iniciado su aventura empresarial en arquitectura textil tras haber sido socio de Pedro Campos, con el que su firma todavía compartía fábrica en Cuntis. Y allí se ultimaron los 4.700 metros cuadrados de poliéster recubierto de PVC y con un tratamiento de flúor que tapan el coso y que se distribuyeron en 24 módulos, cada uno de 28 metros de largo. «La obra se hizo muy rápido -recuerda Lastra-. ¡Buff!, me acuerdo que estuvimos ahí metidos hasta la última noche. El día 25 era la corrida y el 24, hasta las cuatro de la mañana, estuvimos colocando la cubierta».

Hubo algún que otro contratiempo en el montaje, «porque esto fue un traje hecho a medida y se había confeccionado con unas medidas, digamos que de programa de autocad, y la realidad luego es otra». «Se hizo muy deprisa, y tuvimos que solaparnos con la gente que estaba soldando, y la tela y las chispas eran un problema», señala.

Al mismo tiempo que realizaban esta cubierta, tenían también otra obra en Andorra. Y aunque no se confiesa especialmente taurino, después de la plaza de Pontevedra vinieron otras, como la de Jaén, Aranda del Duero o la reforma de la de Zaragoza, todas ellas cubiertas, cada una con su especificidad, por ejemplo, la de Aranda es «móvil y toda transparente».

Móvil

En Pontevedra también se pensó en construir una cubierta móvil para rodear sus 228 metros de perímetro, «y hubo sus intentos, pero como no se decidió desde el principio, requería una reforma de la estructura bastante fuerte», añade Lastra. También se barajó tapar el agujero central, que tiene diecisiete metros de diámetro. «Con Eduardo Lozano estuve muchas veces hablando y planteamos dos o tres soluciones, incluso un cojín inflable gigante transparente, pero al final era caro y complicado, y también había que meterse en otra obra para reforzar la estructura», apunta.

La cubierta de la plaza ha facilitado su mantenimiento, y el tratamiento del poliéster con flúor impide que se adhiera la suciedad, «de manera que con riego o la misma lluvia se limpia». A este respecto, la tela está en buen estado y el empresario se muestra muy satisfecho del resultado final. «Hemos hecho varias plazas, pero esta es la de mi casa, porque yo nací en Pontevedra -señala-. Me gusta así y la suelo enseñar mucho, la tengo en muy buena consideración». Recuerda que desde el principio muchos se refirieron a ella como La Bombonera, «porque vista desde arriba tiene ese aspecto». Él ha podido comprobar también lo que se siente subido a 26 metros de altura para comprobar la instalación del poliéster, trabajos que realizaron una decena de personas, «gente acostumbrada a las alturas». «Ahora ya no estoy en edad... Pero sí, es mucha altura, y subí unas cuantas veces».

Aquel 25 de julio de 1996 triunfó Rincón. José María Lastra dice que después de aquel reestreno, solo ha pisado durante dos o tres años el interior del coso. «Los toros no son lo mío, aguanto hasta el segundo pero a partir de ahí...».

josé maría lastra empresario