Protección civil

Gerardo G. Martín TRIBUNA

FIRMAS

Recurre a mí una mujer, porque teme que un poste de Gas Natural Fenosa caiga sobre su casa, en una calle de Teis, y no encuentra acogida ni en la empresa, ni en el Concello, ni siquiera le consta que los técnicos de una y otro hayan comprobado si reviste riesgo el engendro, colocado en mitad de la acera, inclinado además hace tiempo hacia su inmueble.

Y ahora la enorme pieza de hormigón aparece con una grieta de medio metro por la que se ven los hierros que con el cemento permitieron construir en su día la columna que da servicio eléctrico. Ni siquiera puede recurrir al Juzgado de Guardia, porque si la pieza vale más de 3.000 euros, que los vale, tendrá que contar con abogado y procurador? y le costará un pastizal despejar su legítima inquietud.

La protagonista de la historia presentó denuncia dirigida al alcalde, en la que pedía el auxilio de sus técnicos. Un mes después, el jefe del Servicio Energético le responde que «o Concello non ten competencia alguhna». Sí: no incompetencia municipal, que ya sería mucho reconocer.

Añade que se lo remite a la compañía afectada, a la que ya comunicó los hechos nuestra la mujer más o menos cuando al Ayuntamiento, pero solo pudo hacerlo por teléfono, porque la empresa no admite quejas ni reclamaciones más que por el aparato que inventó Graham Bell, que no deja pistas.

Y le dicen, quince días después de que cerraran el expediente -¿acaso no debían los técnicos realizar el control con conocimiento de la denunciante?-, que el resultado es que no hay peligro. ¿Recurrir entonces a Protección Civil, al Obispado para que le eche unas misas? o a la ambulancia si algún día el poste en cuestión se le viene encima a la señora?

gegonma@gmail.com