Hace 14 años que se abrieron las puertas del museo etnográfico de Artes
30 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Para Manuel Reiriz, presidente del Centro Recreativo de Artes, es la niña bonita de su gestión. Así valoraba él mismo, recientemente, la creación del museo etnográfico instalado en esa misma parroquia ribeirense. «Corría el año 80 cuando se formalizó la construcción del embrión de lo que hoy es el recinto», recordaba entonces, añadiendo que «no sabe el orgullo que me da entrar en este sitio: empezamos con un centenar de piezas y ahora hay más de 1.600». En su desarrollo fue clave la aportación económica de la conservera Frinsa, presidida por Ramiro Carregal. También la del Concello, siendo entonces alcalde el actual senador Torres Colomer.
Para los jóvenes
La Voz daba cuenta, el 30 de junio de 1988, de la inauguración de una primera fase: «El Centro Recreativo de Artes inauguró una sala del museo etnográfico». Ese era el titular que se publicaba entonces, explicando, asimismo, que se trataba de un proyecto «para la conservación del patrimonio histórico y cultural, un medio para que los jóvenes sepan cómo vivían sus antepasados». Esto es, casi un túnel para viajar en tiempo.
No solo se trata de conocer la idiosincrasia de un tiempo que no es el actual, sino de palpar, muy de cerca, los objetos que jugaron en él un papel importante: ya en aquella información de 1988 se especificaban algunos de los elementos expuestos: útiles de cocina, máquinas de coser, complementos, cámaras, radios... Poco a poco se irían sumando piezas, y hoy el museo etnográfico de Artes reúne desde monedas antiguas, hasta armas o utensilios y medios de trabajo, tanto relacionados con el mar (cierto tipo de embarcaciones) como con la tierra (un ejemplo serían los carros).
Aquella jornada de inauguración de la que se daba cuenta el 30 de junio de hace 14 años sirvió también para homenajear a varios socios del Centro Recreativo por su colaboración con la entidad.
Medios de trabajo en el mar o en el campo son algunos de los objetos expuestos
Las piezas que se pueden observar, conocer y estudiar se cuentan por centenares