Cumplirá años en noviembre y jugará, seguramente, la próxima temporada
27 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.A punto de convertirse en septuagenario, a Pedro Castellanos le puede su amor por el deporte y, sobre todo, su pasión por el fútbol. Por eso, a sus 69 años todavía sigue corriendo la banda y poniendo algún centro en un equipo de fútbol, el Bueu Deportivo. Es el abuelo de la Liga de Veteranos de Pontevedra, una competición que lleva disputando unos 35 años.
Empezó enfundándose la camiseta del equipo que lideraba el trío de Los tres soles de Paraguay, un grupo de ritmos latinos que todavía sube a los escenarios. «Los cantantes jugaban y el pub de la parroquia de Alba que tenía ese nombre nos patrocinaba», recuerda Pedro, un hombre que nació en Venezuela, creció en Colombia y desde hace medio siglo vive en Pontevedra.
Al aterrizar en España y matricularse en Medicina en la Universidad de Santiago, le extrañó que en la institución académica no se disputasen campeonatos. No se quedó con los codos hincados en la biblioteca y organizó un campeonato de fútbol interfacultades. «Los de Medicina quedamos campeones», recuerda con toque de nostalgia.
También es el pediatra del centro de salud de Bueu y por las tardes se ocupa de su consulta en la ciudad del Lérez. Tiene tres hijos, con edades entre los 36 y los 32. Sin embargo, y muy a su pesar, ninguno le salió deportista. «No pude ni inculcarles el billar», bromea, destacando que ni con una mesa de billar en casa logró enganchar a sus descendientes. Ni billar, ni fútbol, ni ciclismo. Ahora sueña con jugar algún día con sus nietos. «Soy pediatra y aún no tengo nietos, con lo que me gustan los niños».
Este año, el Bueu Deportivo estuvo a muy poco de ascender a la Segunda División de Veteranos (hay seis categorías). «Estoy fenomenal físicamente», señala Pedro Castellanos. «En el campo los rivales me tratan como uno más, y me llevo mis patadas», indica. Le es indiferente jugar por la derecha o la izquierda, «lo que necesite el equipo en cada momento». Le molesta que el plantel, en el que predomina el fan culé, «juegue como el Madrid, en vez de combinar siempre van al patadón para que la coja el más rápido».
Los años pesan, y aunque su idea es zancadillear a los rivales y chutar el balón en la próxima temporada, «por precaución igual me retiro. Pero seguiré». De hecho, hace siete años, Pedro sufrió en el terreno de juego una rotura de ligamentos cruzado y colgó las botas. «Decidí no operarme y estuve como un año en el fisioterapeuta -subraya-. Volví a jugar».
El deporte y los niños mueven sus acciones. No se centra solo en el fútbol. Promovió torneos de tenis en Bueu y carreras de ciclismo. Cuando sus pequeños pacientes se lo permiten, pedalea en ocasiones desde Bueu a Vilagarcía.
«Llevó el deporte en las venas», concluye el pediatra-futbolista. «Siempre me gustó, aunque nunca destaqué en nada. Los malos seguimos en el deporte a ver si mejoramos».
Pedro castellanos el jugador de fútbol más veterano de pontevedra