El desarrollo del plan parcial de la promotora de Valery Karpin dejará en la calle a más de una veintena de sintecho que residen en el área
16 may 2012 . Actualizado a las 15:34 h.En las ruinas del Barrio do Cura viven más de 20 okupas que ahora se ven amenazados con el proyecto de urbanización de la promotora de Valery Karpin. El proyecto para la construcción de 320 nuevas viviendas hará desaparecer los lugares en los que se han metido a vivir obligados por las circunstancias. Responden a perfiles muy dispares, desde yonkis hasta personas que hace unos años tuvieron una vida estable pero a quienes la crisis dejó en la calle.
Uno de ellos es Julio Ramírez, uruguayo con la doble nacionalidad, que está a punto de cumplir dos años en el paro. Lleva cuatro meses residiendo en el primer piso de un edificio abandonado de la calle Pi y Margall esquina con Llorente. Anteriormente residía en un hospedaje, pero el mes que viene dejará de percibir una pensión de poco más de 400 euros al mes y entonces se quedará sin ningún tipo de recurso para subsistir. Este año decidió apretarse aún más el cinturón y ahorrarse los gastos de alojamiento. Julio está organizando al resto de sus vecinos okupas que se encuentran en la misma situación que él para pedir al Ayuntamiento una alternativa a quedarse en la calle. En principio no van a estar dispuestos a desalojar sus casas cuando llegue el momento. Así lo decidieron en una reunión que celebraron el pasado fin de semana en su portal. «Queremos hacer fuerza, pensamos hacer una carta, firmarla y ver a ver si nos apoya el alcalde, a ver si responde el socialismo obrero español, aunque creemos que de eso tiene poco Abel Caballero», afirma.
Movilización
Dicen que lucharán por continuar sobreviviendo en la que situación en la que se encuentran, porque de lo contrario tendrían que dormir a cielo descubierto. «Así sobrevivo porque esto no se puede decir que sea vivir», afirma. El piso antiguo en el que vive no tiene ni luz ni agua y hay que tener cuidado por donde se pisa porque los tabiques de madera del suelo están podridos. A comienzos de este año se fijó en el inmueble y pensó que podría ser un lugar alternativo para vivir. De momento nadie le ha dicho nada. «Esto estaba lleno de mugre, asqueroso, e hice algunas fotos para que mañana nadie pueda decir que rompí algo», afirma.
El agua la trae a diario en bidones de la fuente pública de Falperra y se alimenta gracias a los comedores sociales. Su única compañía son las fotografías de sus hijos que se tuvieron que marcharse de vuelta a Uruguay porque no podía mantenerlos en España. «Mi hija ya cumplió 17 años y quiere estudiar medicina», afirma.
La firma del convenio que impulsa el plan especial de urbanización y salva las diferencias existentes entre la promotora y el Concello supone la cuenta atrás para los okupas del Barrio do Cura. Esta área degradada del centro de Vigo se convertirá en una moderna urbanización con 320 viviendas en torno a una gran plaza de 5.000 metros cuadrados, un hotel, un centro de negocios y una nueva calle que unirá el Paseo de Alfonso y Torrecedeira.
Está previsto que las obras de demolición arranquen el próximo verano. El proyecto mejorará el aspecto de la ciudad olívica en un lugar estratégico. Las administraciones ya han atado todos los cabos urbanísticos y normativos para que así sea posible. Pero continúa sin atarse un cabo humano, el que deberia de tener en cuenta la situación de los ciudadanos más olvidados, que ahora están dispuestos a movilizarse para hacer oír su derecho a una vivienda.