Una multa de tráfico llega en tiempo récord a la casa de un infractor
04 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Los tiempos están cambiando y la Administración ya no es lo que era. Ahora se muestra mucho más eficaz que, digamos, hace tres años, al menos en algunos aspectos, como el cobro de las multas de tráfico.
El detalle lo aporta un conocido empresario, dirigente de una asociación de la comarca, quien cuenta con asombro la velocidad de vértigo que guio el acta de infracción desde el radar de la AC-552 hasta su buzón la semana pasada.
No narra los hechos con acritud, sino con el pasmo de quien no está acostumbrado a tal eficacia. Conducía a 100 kilómetros por hora en un tramo donde recientemente el límite se estableció en 80. Reconoce su error y entiende que es normal ser multado por infringir las normas, lo que no entiende tanto es la velocidad.
La foto se la hicieron un viernes a las ocho y media de la mañana. Seis días más tarde -con un fin de semana de por medio, es decir, en cuatro días laborables- el recibo para el pago lo depositaba el cartero en el buzón de su casa. Al parecer, cuatro días hábiles fueron suficientes para redactar el acta de infracción, aprobarla, enviarla por correo ordinario y dejarla a los pies del conductor, que no salía de su asombro. «Chámame a atención a rapidez e axilidade con que funcionan algunhas cousas e a lentitude polas que van outras como dar de altas empresas ou xestionar axudas», dice.
No deja de ser chocante que en las últimas semanas se aprobaran en la comarca planes de ajuste para que muchos ayuntamientos pudieran pagar con préstamos facturas atrasadas a sus proveedores. Algunos comerciantes de la comarca llevan no cuatro días, sino varios años, esperando a que la Administración local les abonase aquello que le habían comprado. Eso por no contar las esperas, como mínimos de varios meses, para conseguir una licencia, o los años necesarios para un cambio de ficha en un edificio dentro de un casco histórico. Será porque esos asuntos hay que pensarlos y debatirlos mucho, mucho más que la decisión de enviar una multa y pasar al cobro.
del radar al buzón en seis días