El músico lituano observa que a veces se aplaude lo barato y no lo profundo y verdadero
23 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Llegó desde Lituania a Vigo por casualidad en 1994 con pocas ilusiones en la maleta. El conservatorio Mayeusis buscaba un profesor de canto y dirección y se presentó por curiosidad para hacer un contrato por un año. Al ver la ciudad, las rías gallegas y las montañas, Rimas Zdanavicius entendió que esa aventura podía durar mucho tiempo. «No fue difícil adaptarse porque he practicado muchos años montañismo y, por eso, soy vagabundo y romántico».
El mismo año que inició su andadura en Mayeusis empezó a organizarse el coro Apóstol Santiago, de los Jesuitas, con él al frente. Dentro de un par de años celebrará el vigésimo aniversario. «Así fueron mis inicios», comenta en un castellano aún con acento extranjero.
Antes de salir de su país estudió español dos semanas. «Con los músicos es fácil comunicarse», explica para justificar su osadía con el idioma.
Confiesa que en todos estos años con el coro Apóstol Santiago ha pasado un largo camino, no solo cantando, sino también de convivencia. «Conocimos éxitos y fracasos, que son la mejor medicina y la mejor época para sembrar las semillas del éxito; hoy se puede hablar de cierta madurez artística de nuestro colectivo».
Rimas Zdanavicius destaca la labor ingente del comité del coro, tanto en partituras, como en publicidad, viajes y contactos. «Sin su labor no se podrían realizar los proyectos importantes que hemos desarrollado o que tenemos previsto».
A la pregunta de si piensa quedarse en Vigo para siempre, responde: «Mejor no cambiar los barcos ahora». No es persona proclive a cambiar de colectivos y cuando empieza algo sigue adelante con ello. Es lo que ha hecho con el coro Apóstol Santiago. Ahora ensayan dos veces a la semana, «lo que se ha traducido en un cambio notable y en un trabajo muy productivo». Lo demuestran los numerosos conciertos que han ofrecido con éxito durante sus giras por Canadá o Lituania.
Para Rimas es complicado decantarse por alguna canción en especial. «Hay canciones que aplauden mucho, pero nos satisface más cuando aplauden las obras desconocidas; Además, los aplausos se pueden provocar con cosas baratas o con cosas profundas y verdaderas».
Observa diferencias entre el norte, de donde él procede, y el sur. Entre ellas destaca que los nórdicos pueden ser más fieles y constantes, mientras que los sureños reaccionan enseguida y, aunque tienen paciencia, cuando se enganchan, se dedican a ello. «Aquí la vida de la música es muy intensa, distinta a la de los países nórdicos; por ejemplo, las bandas son pequeñas academias de la música e implican a muchos jóvenes». Otra muestra de la vida intensa de los coros en Vigo es, según Rimas, Acopovi, asociación que agrupa a una treintena de corales polifónicas de la ciudad y que organiza el exitoso festival de habaneras.
Cafetería del Marco
Porque acude a ella una vez a la semana para participar en tertulias con sus amigos.