La actividad multidisciplinar del psiquiátrico fue vista por 800 personas en 7 horas
22 abr 2012 . Actualizado a las 11:30 h.El manicomio de Castro tuvo un final inesperado. Setenta y cinco creadores llenaron parte de sus habitaciones y largos pasillos con sus obras. La iniciativa bautizada como Entolearte tuvo la firma de Cultura e Turismo, Benestar y la Vicepresidencia primera de la Diputación, así como la Rede Museística Provincial.
El éxito de la iniciativa queda reflejado en las más de 800 visitas contabilizadas en las siete horas que duró el encuentro. Fue un día solo. «O valor do efímero tamén ten o seu punto», recordó el viernes Encarna Lago, una de las personas que estuvo al frente de la iniciativa.
Se acabó. No hay más arte en el manicomio. Ahora se traslada a las redes sociales y al trabajo para la edición de un catálogo de memoria histórica de 60 años de este centro que recogerá las 75 propuestas que englobaron a 115 artistas, según especificó Lago.
«Foi un macroproxecto ideado para poñer o peche da instalación. Logo de Entolearte, están a xurdir moitas ideas», apuntó Encarna Lago, quien destacó que uno de los aspectos relevantes de la jornada había sido la unión de artistas de disciplinas diferentes como, por ejemplo, la música, el teatro, la pintura, la danza, la escultura, la fotografía...
Lago dijo que además de lo sucedido el pasado fin de semana, lo importante del proyecto fue el proceso previo. Los artistas pasaron muchas horas preparándolo todo para que luego pasase a ser efímero. «A ilusión e a xenerosidade dos participantes foi especial. Fixeron un desembolso importante moitos deles e un grande esforzo. Moitas das obras foron inesperadas, preparadas para o lugar, para o momento. Máis de 70 proxectos foron pensados para eses espazos logo de que os artistas entraran en contacto con eles», apuntó.
Los trabajos aparecieron prácticamente en todos los lugares, incluso en el suelo. Algunos pasaron casi desapercibidos como fue el caso de unos ojos que estaban controlando prácticamente todo el edificio que albergó durante muchos años a más de un centenar de personas con padecimientos mentales que fueron llevadas a mediados de febrero a Calde.
Encarna Lago está satisfecha del proyecto. «Hai que facer cultura de base. Moitas veces fanse grandes edificios contenedores, pero logo están vacíos. Nós o manicomio enchémolo de vida. Iso é realmente facer cultura. Para min facer cultura é mostrar o que se crea e debater sobre elo», apuntó.
crónica proxecto entolearte