Las lluvias caídas este mes alivian la crítica situación de los cultivos
20 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Como agua de mayo ha llegado esta lluvia de abril a la huerta de O Salnés. Los 14 litros por metro cuadrado que descargaron las nubes la semana pasada y los 29 que cayeron el miércoles están sirviendo para que el problema de la sequía que afectaba a los cultivos pase a la historia.
Las patatas, los guisantes y las lechugas ya han empezado a beber de forma natural lo cual ha llenado de alivio a los agricultores de la comarca. Muchos de ellos se habían visto obligados a recurrir a los riegos automáticos para poder mantener sus producciones. Un hecho insólito, pues ni los más veteranos recuerdan tener que echar mano del agua del pozo para mantener regadas sus fincas.
Esto ocurrió en febrero y marzo, pero ya no es necesario en abril. Las precipitaciones de este mes han hecho que los agricultores se olviden de regar. Pero las consecuencias de la sequía siguen así. Tan seca estaba la tierra que el agua caída, aunque fue abundante, no ha filtrado lo suficiente como para llegar a los acuíferos que suministran a los pozos. Así lo constatan todas las fuentes consultadas. A día de ayer, en Vilariño todavía había pozos sin agua y manantiales sin caudal.
Es por eso que desde el sector de la huerta siguen mirando al cielo con la esperanza de que siga lloviendo, al menos, durante algunas semanas más. Si no ocurre así, explican, para el verano se auguran nuevos problemas dado que, con los pozos vacíos, ¿cómo se podrán regar las plantaciones a falta de lluvias en pleno agosto?
Se necesita más calor
Esta vez parece que, al menos a corto plazo, los deseos se verán cumplidos pues las predicciones meteorológicas siguen anunciando lluvias para la semana próxima.
Según explica la gerente de la cooperativa hortícola Horsal (Cambados), Susana Martínez, el escenario ideal para el campo es que siga lloviendo durante varios días de forma intermitente, de manera que también haya momentos «claros» con luz. Si el agua es fundamental para los cultivos no lo son menos el sol y el calor, máxime en esta época del año en la que toca plantar. Los campos se llenan estos días de lechugas, guisantes, tomates, judía, cebolla y demás hortalizas que, sin sol y con un exceso de agua, podrían acabar malográndose. «Agora hai que sementar a xudía e, se chove, vai a podrecer, e mil sementes custan 60 euros», según explica el presidente de Horsal, Benito Alba.
Y es que cada cosa tiene su época y como el clima anda revuelto, la lluvia que tenía que haber caído en febrero lo hace ahora, y el sol que tenía que lucir en abril, apretó cuando aún no había llegado la primavera.
Pareja a la sequía, esta situación provocó que los cultivos que ya estaban plantados y fueron regados de forma artificial se desarrollaran antes de lo previsto. «Tenemos el pimiento de padrón adelantado y con este tiempo ha sufrido un parón en el crecimiento», explica la ténico de Horsal. La temperatura óptima ahora para los cultivos sería en torno a los 18 y 19 grados, según apunta la experta, y anteayer se registraron entre 9 y 11 de grados de temperatura máxima en O Salnés.
Llueve como debe
Lo que está siendo idóneo es el régimen de lluvias que está habiendo dado que son lo suficientemente intensas como «para ir calando no chan», según explica el presidente de la cooperativa Hortumia (Cambados), Alberto Amil. En lo que sí puede resultar dañiña es en los frutales, porque están en floración y se desprenden las flores. A la hora de valorar las pérdidas que ocasionó la sequía, en el sector dicen que son muy difíciles de cuantificar. «Houbo que gastar en gasolina para regar e en tempo de traballo ¿como se valora iso?», reflexiona Benito Alba.
29 litros
Lluvia por metro cuadrado
Máximo el miércoles en Tremoedo
18 grados
Temperatura ideal para los cultivos
La máxima estos días es de 11 grados
60 ?
Precio de mil semillas de judía
Especie que se planta en estos días