Cerca de 3.000 vecinos de las dos riberas reviven el ancestral rito de bendición de redes que se remonta a la época altomedieval en Sobrada
10 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Unas tres mil personas de las dos riberas del Miño se reunieron ayer para participar en la primera romería de la comarca de primavera y en el último Lanzo da Cruz de Galicia. Sobrada, explica la historiadora Natalia Jorge, es la única parroquia de O Baixo Miño que ha conseguido recuperar y poner en valor este ancestral culto de bendición de redes que se remonta a la época altomedieval.
La experta, productora además de una película documental dirigida por André Martís que plasma este secular ceremonial, aclara que, aunque el rito era habitual entre los siglos XIII y XIV, ninguno más sobrevivió hasta el XX.
Una decena de embarcaciones acompañaron las travesías de los párrocos de Cristelo Côvo y Sobrada que, portando las cruces de las dos parroquias, se encontraron en medio del río para intercambiarse las enseñas antes de continuar sus respectivos caminos hasta las riberas limítrofes. Rondaban el millar de personas en la orilla de Tomiño a las seis y cuarto de la tarde cuando el párroco luso llegó, cruz en mano y la dio a besar a los asistentes.
Su homólogo gallego hacia lo propio en dirección al santuario de Nosa Señora da Cabeza. Las oraciones en latín y la música de la agrupación Brisas de Tomiño completaron la bendición del agua del Miño y de sus redes. Hermosos ejemplares de lamprea, como obliga la tradición, salieron de los aparejos como ofrenda a los sacerdotes.
El sol acompañó la celebración aunque en las rogativas se tuviera tan presente el lance del Miño, cuyo caudal está en mínimos históricos que preocupan a pescadores y poblaciones de toda la zona como el de las propias redes. Esta edición fue momento para pedir la intercesión por el fin de una sequía que también ha mermado la captura de lampreas.
Un nutrido grupo llegó al recinto en chimpín. No ha lugar a comparaciones pero la modalidad de transporte, ideada casualmente por otro lugareño, celebra además sus bodas de plata. Paradójicamente fue el abuelo de Natalia Jorge, Recaredo Pereira, quien acompañado de su amigo Benigno decidió hace más de dos décadas cubrir su chimpín para acudir al Lanzo da Cruz un día de tormenta. Siempre el lunes siguiente al domingo de Pascua.
En la jornada de ayer no faltó la parte lúdica.