«Estoy en silla de ruedas y tengo que ir a diálisis 3 días a la semana», dice Valentín González, un discapacitado de A Guarda atrapado en su casa
04 abr 2012 . Actualizado a las 11:49 h.39 escalones es el título de una película de terror. Ocho escalones es la versión corta de otra película que da miedo, pero es real como la vida misma.
Un marinero discapacitado de A Guarda, Valentín González, pensionista de 60 años, lleva desde el 2010 pidiendo al Ayuntamiento de A Guarda que le construya una rampa en su calle para poder acceder a su casa. El Concello le ha prometido estudiar su caso pero de momento sigue a la espera. Para que les hagan caso su familia está llevando a cabo una recogida de firmas.
Valentín González reside en el callejón Bajo Muro, en el número 14. Solo le separan ocho escalones de uno de los dos extremos de la calle. Pero esa barrera arquitectónica constituye un infierno para él.
Este veterano marinero ha sufrido varios ictus, accidentes cerebrovasculares que lo mantienen postrado en una silla de ruedas. El ataque definitivo se produjo el 29 de enero del año 2010. La familia pensó que le había dado un bajón de tensión cuando en realidad había sufrido un infarto cerebral. En su día, el diagnóstico fue concluyente: «Sufre hemiparesia derecha con incapacidad para la deambulación y precisa usar silla de ruedas».
Su estado de salud ha empeorado desde entonces con una enfermedad del riñón. Valentín González necesita ser sometido a diálisis y la ambulancia le tiene que transportar tres días a la semana al hospital. Entrar y salir de su casa le supone un auténtico suplicio. Su mujer también sufre las consecuencias de la severa enfermedad que tiene postrado a su marido.
Promesas
Dentro de las obras públicas que realiza el Concello de A Guarda, la construcción de una rampa parece un trabajo de poca entidad. Teresa González, hija del afectado, urge a que se construya la rampa cuanto antes ya que «mi madre está reventada de ayudarle a entrar y salir de casa a través de las escaleras».
Teresa González ha pedido en el pleno del Ayuntamiento de A Guarda que el Concello lleve a cabo la construcción de esta rampa. Le han prometido que van a estudiar el caso. «Llevamos dos años así, con promesas de que el asunto se va a resolver», se queja Valentín González.
La familia ha obtenido el apoyo de centenares de ciudadanos y también de algún partido de la oposición. Ahora las expectativas están puestas en que la lenta maquinaria burocrática empiece a moverse para solucionar el problema.