«Gran parte de lo que he oído contar en mi infancia viene de Ferrol», dice el Marcos Giralt Torrente, premio nacional de narrativa
28 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Nieto de Gonzalo Torrente Ballester, además de sobrino del no menos literario Torrente Malvido -y entiéndase esto último más allá del papel y la tinta, porque en ocasiones las mejores novelas andan sueltas y sin freno por la vida-, Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) regresó ayer a un Ferrol que quizás no habría sido lo mismo sin las ficciones de su familia.
-Y Ferrol, ¿qué es para usted?
-Es el lugar en el que nació mi madre. Y en el que nació mi abuelo. Un lugar unido a gran parte de mi memoria sentimental y familiar. Ferrol es el epicentro de la imaginería de Torrente Ballester, junto a sitios como Pontevedra, Bueu o Santiago. De aquí surgieron las ciudades imaginadas en sus novelas. Además, gran parte de lo que he oído contar en mi infancia proviene de Ferrol.
-Vuelve a Galicia para pronunciar una conferencia en la UNED sobre sus libros preferidos. ¿Cuál es su historia de lector?
-Como lector he cambiado mucho. De niño, como vivíamos rodeados de libros, invadidos por ellos, ni siquiera me inspiraban curiosidad. Fui un lector tardío. Tanto que en casa incluso se empezaban a preocupar un poco. Hoy soy un lector un poco vergonzante, porque no tengo, para leer, el tiempo que quisiera. Y renunciaría a escribir, antes que a la lectura. Ha habido épocas en las que leía dos libros diarios y la realidad, para mí, era principalmente la página impresa. Además, durante un tiempo ejercí la crítica literaria; aunque lo hacía como solemos hacerlo los escritores, que por lo general somos más generosos con los libros ajenos que quienes solo hacen crítica, porque nosotros sabemos el trabajo que da escribir un libro, por muy malo que sea.
-¿Cómo recuerda a su abuelo?
-Mi abuelo, Torrente Ballester, fue una persona fundamental en mi vida. Pero no solo por tratarse del escritor que fue. Era un hombre lleno de virtudes, al margen de que, por supuesto, también tuviese sus defectos. Era una persona muy familiar. Y muy informada. Escucharlo hablar era extraordinario.
-¿Y de su tío Torrente Malvido, siempre a medio camino entre las letras y la leyenda...?
-Mi tío tenía un talento inmenso. Un talento malogrado por una pulsión incontrolable que lo arrastraba por márgenes poco recomendables. Pero mi abuelo nunca habló con nadie como lo hacía con él. Y nadie como él entendió tanto a mi abuelo.
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