La imputada llevó todos los útiles para matar a su ex en un canastillo
22 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Si la teoría del fiscal es cierta, María del Carmen Zapico Castro, de 63 años, fue en la mañana del 14 de octubre de 2010 a la casa de su ex marido con la intención de matarlo. Supuestamente llevó una cesta todos los útiles necesarios: un cuchillo, un cúter, cinco cuchillas, cinco metros de cuerda, varias bridas, un par de guantes... Se escondió en el rellano de las escaleras de una casa de la calle Quiroga de Lugo y esperó a que el que fuera su esposo saliera para acometerlo con un cuchillo que le clavó dos veces. Si no fuera porque la víctima llegó a tiempo al hospital hubiese muerto. María, supuestamente, también intentó acabar con la vida de la mujer con la que convivía su ex, sin embargo esta se salvó porque logró arrebatarle el cuchillo. Sufrió cortaduras en una mano.
Los hechos sucedieron de la manera ya relatada, según el fiscal. Por eso, el ministerio público entiende que María es autora de un asesinato en grado de tentativa, por el que pide que se le imponga un castigo de 13 años y tres años y medio más por las lesiones que presuntamente ocasionó a la mujer que vivía con su ex marido. La acusación particular eleva considerablemente dicha petición. El juicio tuvo lugar an el transcurso de la mañana de ayer en la Audiencia Provincial. Durante el mismo, la acusada ofreció largas explicaciones en las que dijo que no había tratado de matar a su ex marido y que ella había resultado atacada.
Al hospital con la cesta
María del Carmen Zapico efectuó un pormenorizado relato de hechos de lo que hizo el día 14 de octubre de 2010. Hasta contó por donde fue el bus al que se subió con la finalidad de ir al hospital a recoger una documentación médica para una prueba ginecológica. Por cierto que en el Sergas, dijo uno de los abogados, no consta ninguna visita, ni que fuese convocada ese día.
La famosa cesta comienza adquirir gran protagonismo ese día. ¿Para qué llevar al hospital un canasto cargado con los útiles ya indicados? Esa pregunta la planteó el fiscal y la mujer no supo qué decir. «No sé», respondió inicialmente. Después advirtió tajante: «Si yo huibera querido matar a mi marido, tuve 40.000 oportunidades durante los 36 años de convivencia». Después aclaró que desconocía lo que llevaba en el cesto.
A lo largo de su intervención aún hubo muchas más referencias al canastillo. Por ejemplo: resulta que la acusada lo llevaba a la playa. ¿Con esos útiles? ¿Para qué? «Porque cuidaba a cuatro niños chinitos que se hacían cacas. Además, todo ese material no era mío. Parte de las cosas eran de mi cuñada». «¿Pero usted no es alérgica al sol?», preguntó la abogada de la acusación particular. «No iba mucho a la playa», respondió.
La respuesta ofrecida a la pregunta planteada por el fiscal relativa a para qué quería la cuerda que llevaba en el canasto, fue que era para hacer un tendal. ¿Un tendal? «Sí los niños cuando estaban en la playa muchas veces mojaban la ropa y era para secarla», respondío. ¿Y cómo colocaban el tendal en la arena?, le preguntaron. «Atándolo entre sombrillas», informó.
María, en su relato dijo que, perfectamente, se pudo haber librado de la canastilla, dejándola en la casa donde ocurrieron los hechos. Sin embargo, el fiscal le recordó que había sido la policía la que se lo cogió. «De eso nada -replicó ella- fui yo quien lo llevé». ¿Pero usted estaba detenida? «Es igual, lo llevé a la comisaría», dijo. Además explicó que cuando iba en el coche escondió algunos objetos en su ropa interior.