La familia al completo

La Voz

FIRMAS

C.

21 mar 2012 . Actualizado a las 12:59 h.

Los primeros ejemplares de foca común (Phoca vitulina) que se incorporaron al Aquarium Finisterrae procedían de Holanda. Eran una hembra y un macho que llegaron en el 2000: Petra y Hansi. A su llegada ambos fueron sometidos a una breve cuarentena para hacerles análisis y luego se trasladaron al Piscinarium.

Unos meses después, la colonia de focas del Aquarium creció con la incorporación de Lara, Paula, Bine y Gregor que también son ejemplares de foca común. Su adaptación a la vida en el acuario fue rápida. Después de los análisis veterinarios de rigor, quedaron libres para nadar y bucear a sus anchas en su nuevo hábitat. Lara nació en 1998, Paula en 1999 y Gregor, el único macho de aquel lote, en 1998. Cuando llegaron, ninguno de los tres había alcanzado la madurez sexual. Todo lo contrario que Bine, que era una hembra grandota de 80 kilos y 15 años, toda una señora. En el 2003, con todos los ejemplares adaptados a la vida en el acuario, comenzaron los nacimientos.

En el verano de 2003 nacieron Deneb y Altair. Como vinieron al mundo en plena época estival, las bautizamos con el nombre de dos de las estrellas del llamado Triángulo de Verano. El 25 de agosto del 2005 nació Vega, que también tiene nombre de estrella y es hija de Petra.

En nuestra latitud, la época de cría de la foca común coincide en pleno verano. Los partos tienen lugar en tierra firme. En el caso del Aquarium Finisterrae, las madres paren sobre la plataforma que los cuidadores utilizan para entrenarlas y darles de comer. Los partos son rápidos y, al poco tiempo, cuando la madre se recupera, empuja a la cría al agua para que empiece a nadar. Es el momento en que se comprueba si la madre y el resto del grupo aceptan a la cría. De vuelta a tierra firme, la cría debe mamar, pero en cautividad madre y cría no siempre se compenetran bien para esta tarea, quizá debido al estrés o a la presencia de machos o de personas. Si todo va bien, las focas cuidan a sus crías durante las 3 o 4 semanas que dura la lactancia. Las llevan nadando sobre su lomo o entre las aletas y las hunden para obligarlas a bucear. Así consiguen que desplieguen sus pulmones, que están comprimidos cuando nacen. Rara vez las dejan a solas y hay que aprovechar los momentos de despiste para pesarlas y examinarlas.

En un mes, las crías duplican su peso y apenas se distinguen del resto. Cuando llega el destete, se independizan por completo y se diluyen los lazos familiares. De hecho, en nuestra colonia las focas de la misma familia no hacen vida en común, o al menos no conviven más entre ellas que con los otros miembros.

Aunque una vez se produjo una excepción: cuando nació Vega, su hermano Altair, que ya tenía dos años y era independiente, intentó volver a mamar de Petra, la madre de ambos. Petra lo rechazó, pero durante un tiempo los tres nadaron juntos.

Después de estos partos, vinieron muchos otros. En la actualidad, la colonia de focas del Aquarium Finisterrae está formada por cinco machos y ocho hembras.