Una vez que se da por concluida la investigación municipal, el siguiente paso será presentar la correspondiente denuncia ante la Policía para que sea esta quien continúe con las pesquisas. El objetivo, apuntó el alcalde, es «poner en conocimiento de las autoridades la situación para que no se pueda traficar con esas piezas, que se sepa que son propiedad del Ayuntamiento y que nunca debieron salir de él».
El valor de las obras aún desaparecidas no es menor. Entre ellas se cuentan 102 pinturas, entre las que destacan un cuadro de Antón Lamazares y otro de Luís Seoane, 20 esculturas y diversos objetos decorativos y elementos exteriores.
Y es que entre los elementos que el gobierno local declaró desaparecidos se encontraba la lápida del teniente general Sánchez Bregua, los pendientes de oro que lucía la imagen de la Virgen del Rosario, los muebles del despacho de Santiago Casares Quiroga que su familia cedió al Ayuntamiento y una colección numismática en la que se incluía una moneda romana de bronce y varias piezas de Isabel II y Fernando VII.