Si hace unos años alguien nos dice que una película muda en blanco y negro ganaría cinco Oscar en el 2012 nos habríamos reído. Pero en la madrugada del lunes, Michel Hazanavicius lo consiguió. The Artist ganó el premio a la mejor película del año.
Pocas horas después y sin alfombra roja, Cristóbal Montoro comparecía para contarnos que el déficit público alcanzó el 8,51 % en el 2011, lejos del 6 % comprometido. Ese 2,51 % de exceso supone unos 25.000 millones: 16.400 corresponderían a las autonomías, 5.000 a la Seguridad Social, 3.000 al Estado y 800 a las corporaciones locales. Dos terceras partes de la desviación provienen de las comunidades. Un Óscar para ellas por habernos dejado mudos. Solo Madrid ha cumplido el objetivo.
Varias conclusiones. A) El déficit del 2010 fue del 9,33 %. Es decir, después de haber elevado el IVA entre uno y dos puntos, haber congelado las pensiones, reducido el sueldo de los funcionarios y ralentizado la obra pública, solamente hemos sido capaces de recortar un 0,82 % el desfase. Preocupante, sobre todo si consideramos que este año deberemos reducirlo un 4,11 % y con una economía previsiblemente en recesión. B) Aflora un nuevo problema, que es el desfase en la Seguridad Social. Bajo esa desviación subyacen los 5 millones de parados y el descenso continuo de afiliados. C) Cada vez parece más evidente que el ajuste por la vía del gasto no va a ser suficiente, y será necesario impulsar la economía para que el aumento de ingresos fiscales ayude a equilibrar las cuentas. La nueva barra libre de liquidez del BCE del próximo 29 de febrero será una buena ocasión para ello, y el plan para saldar las deudas de las Administraciones públicas con sus proveedores una excelente idea para aprovechar la liquidez que atesorará la banca.
En fin. The Artist nunca será un paso atrás en la historia del cine. Es buscar los orígenes para lograr la excelencia desde la base. Eso es lo que nos queda hacer con nuestra maltrecha economía patria.