El paciente se para, el avatar camina

La Voz

FIRMAS

Al fondo de la pantalla aparece una diana. Luego surge un brazo que se abalanza sobre ella. Hay que repetir la operación. No parece difícil. Muevo el brazo, mientras una pulsera y un anillo con sensores controlan mis movimientos, y lo acerco sin dificultad a la diana. Y todo lo observo a través de unas aparatosas gafas negras que me permiten visionarlo en tres dimensiones. Parece casi real. Más fácil aún es el movimiento rítmico. Basta con levantar y bajar el dedo índice siguiendo la indicación virtual para superar la prueba. Fácil, pero una heroicidad para un enfermo de párkinson. Sus movimientos son lentos y descompasados, pero poco a poco la alternativa cerebral se impone y van sumando pequeñas, pero grandes victorias para ellos.

Más complejo técnicamente es el ensayo de la marcha, que ya se ha probado en sujetos control, pero aún no en pacientes. En la imagen aparece un pasillo virtual. Habitualmente, en una escena real, el paciente suele bloquearse. No arranca. Si lo consigue habrá dado un paso de gigante. Y lo puede hacer porque el sistema recrea una situación virtual en la que los enfermos, a pesar de quedarse bloqueados, caminan sin dificultad. El paciente se bloquea, pero su avatar virtual camina. Poco a poco el paciente aprenderá a hacerlo mejor.

Por el momento la terapia es experimental, pero si el sistema virtual llega a convertirse en un tratamiento habitual para los enfermos de párkinson todo será más sencillo. Las ahora aparatosas gafas serán más livianas y los sensores irán conectados a unos guantes.