Un lugar de «gran valor histórico». Así definía Isabel Aguirre, directora de la Escola Galega da Paisaxe, los jardines de Méndez Núñez, con su vegetación y su arbolado, en una valoración de los parques y jardines de A Coruña hecha por este diario hace ahora un año. Esta especialista, una de las grandes referencias dentro del paisajismo gallego, ya alertaba entonces sobre «el mal estado en que se encuentra» este espacio, señalando que ello era debido al mal cuidado y a las plantaciones «sin sentido» que se han ido haciendo en los jardines.
Los especialistas destacan que el palmeral de Méndez Núñez es posiblemente «el grupo vegetal más conocido de la urbe», con ejemplares que alcanzan los 27 metros de altura y cuya edad se acerca a los 90 años.
Y junto con los elementos vegetales, estos jardines cuenta asimismo con una serie de piezas arquitectónicas de primer nivel como son los edificios de La Terraza o La Atalaya. El primero de ellos sustituyó al antiguo kiosco de madera, obra del arquitecto Antonio López y que desde 1921 se encuentra en Sada. Dicho kiosco «formaba parte del trío de pabellones y lugares de recreo de los jardines de Méndez Núñez, junto con el Kiosco Alfonso y el antiguo hotel Atlantic. Su finalidad era cultural y festiva -exposiciones, conferencias, bailes-: un verdadero centro cívico y de relación social», detalla la Guía de arquitectura de A Coruña, de Esteban Fernández Cobián, publicada por la delegación del Colegio de Arquitectos de Galicia.
Cuando lindaban con el mar
Dicha publicación destaca también el edificio La Atalaya, del arquitecto Antonio Tenreiro, «situado en el borde los jardines de Méndez Núñez que entonces lindaban con el mar». Tenreiro también es el autor de la emblemática sede del Banco Pastor, colindante con los jardines.
Y junto con la naturaleza y la arquitectura, los jardines de Méndez Núñez son una lección de historia, sobre todo literaria, al aire libre con la presencia de esculturas de los grandes de las letras gallegas con figuras de Curros, Pondal, Valle Inclán, Castelao, Murguía o Emilia Pardo Bazán (la figura original de esta última está guardada y se exhibe una copia). También hay esculturas de a quienes la ciudad debe grandes logros como Fernández Latorre, Linares Rivas o Daniel Carballo.