«No entiendo cuál es el problema. Tenemos la experiencia para atender estos casos, hay gente que nos necesita y encima no nos va a costar nada porque el fármaco nos sale gratis», explica incrédulo Felipe Casanueva, jefe del servicio de endocrinología del Hospital de Santiago donde se aloja la unidad de lipodistrofias dirigida por David Araújo.
Más estupefacta se muestra aún Yolanda Morales, la madre de Lucía, la que ha iniciado la campaña de recogida de firmas en Internet bajo el siguiente encabezamiento: «Dos niños andaluces necesitan urgentemente un tratamiento que tan solo se suministra desde Estados Unidos a Galicia y se niegan a tratarlos por no ser gallegos».
La lógica burocrática, en estos casos, indica que la petición inicial debe partir de la Junta de Andalucía a la Xunta, de esta al hospital y el centro debe tramitarla de nuevo, vía Consellería de Sanidade, al ministerio de Sanidad para que acepte el uso compasivo del fármaco. Pero este ya de por sí farragoso proceso se ha complicado. Ahora es la Junta de Andalucía la que quiere conseguir el fármaco directamente de EE.?UU. para dárselo a sus pacientes, cuando el Gobierno americano solo autoriza a un centro por país. «Ellos -explica Yolanda Morales en alusión a las autoridades de la Junta- quieren conseguir el tratamiento cueste lo que cueste para ponerse la medalla porque estamos en elecciones».