18 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
El Concello de Cee está abonado a los pactos extraños desde los primeros tiempos de la democracia. Aquí los rivales de hoy vuelven a ser amigos mañana y viceversa, y los rencores políticos duran lo justo, al igual que los alcaldes. Hay un especial gusto por derrocar regidores. Y no es la primera vez que el BNG gobierna con el PP, ni la primera moción de censura. Así que este no es más que un eslabón añadido a la cadena de la montaña rusa de pactos en el consistorio ceense. Lo que sí cabe exigir es que este nuevo amor político sea sincero y no interesado.