En una nueva prueba de paciencia, por tanto, las trabajadoras decidían a última hora de la mañana de ayer abandonar la concentración. Pero eso no significa, ni mucho menos, que vayan a bajar la guardia. Hoy mismo celebran una asamblea en Ribadumia, en el horario habitual, a las diez de la mañana. Se reunirán «co autobús xa preparado» por si tienen que partir de nuevo hacia Santiago.
Y es que las trabajadoras de Alfageme saben que las horas que están viviendo son decisivas y pueden marcar la diferencia entre la clausura definitiva de todas las fábricas que integraban el grupo conservero o el mantenimiento de la actividad en Ribadumia y Vilaxoán.
Ahora mismo, el proceso concursal está pendiente de que se llegue o no a un acuerdo que permita a la empresa cántabra Consorcio, interesada en hacerse con esas dos factorías, presentar las garantías de que está en disposición de abonar los 33 millones de euros que el juzgado marcó como oferta mínima en el concurso de esos inmuebles. La sala de lo Mercantil que lleva este caso ha dado un margen de tiempo para que pueda llegarse a un acuerdo, pero la plantilla es consciente de que ese plazo no puede prorrogarse indefinidamente.
Así que ha llegado el momento de no apartar los ojos de cualquier movimiento que pueda producirse y de mantenerse alerta para tratar de que, por fin, después de varios años de lucha, el proceso de Alfageme tenga una salida satisfactoria. Y esta pasa, por supuesto, por la reapertura de las plantas de Ribadumia y Vilaxoán, que llegaría de la mano del grupo Consorcio.