El proceso de absorción del Banco Pastor por parte del Popular se hará dando «prioridad al uso de procedimientos voluntarios y vegetativos para acomodar las plantillas», según se lee en el borrador de bases para un protocolo laboral que ayer representantes de los dos bancos entregaron a los representantes de los sindicatos. Ese compromiso por escrito lo respaldan todas las centrales, aunque tres de ellas, CIG, ELA y LAB (los tres sindicatos nacionalistas, de Galicia y del País Vasco) no suscribieron ayer a la espera de leer el documento con detenimiento.
El documento de trabajo, con esas líneas generales, se abordó en una reunión en Madrid. Ese escrito -que no entra a abordar cierres de oficinas ni el impacto que tendrá la operación en las empresas participadas- especifica que «se evitarán» traslados forzosos de plantilla o despidos.
El texto también incluye el compromiso para homologar las condiciones de los empleados del Pastor al pasar al Popular, a la vez que se subrogarán todas las condiciones que tenga la plantilla gallega. Con todo, hasta que se produzca esa homologación, los trabajadores seguirán con las mismas condiciones que en la actualidad.
En otro de los puntos también se compromete la dirección a «garantizar que todos los empleados de ambas entidades fusionadas dispongan de idénticas oportunidades de promoción y carrera profesional, sin ningún tipo de discriminación».
El proceso de negociación de la fusión es independiente de otro, el de prejubilaciones que tiene en marcha el Pastor para mayores de 57 años en la sede central de A Coruña, y para mayores de 60 en sucursales. La oferta se lanzó para 137 trabajadores y ya van más de 100 inscritos.