Seguro que la situación financiera del Concello no es tan espectacular como dice el gobierno local. Seguro que algo tienen que ver los dirigentes municipales en el hecho de que la tasa de paro en la ciudad se haya duplicado en los últimos diez años. Seguro que buena parte de la culpa de que el nuevo PXOM no avance es achacable a los responsables políticos del Concello. Seguro que en el gobierno local tiene muchas sombras. Pero lo que también es seguro es que con una oposición como la que se vio ayer, el bipartito va a vivir un mandato bastante tranquilo. No es de recibo que se harten de pedir presupuesto, de decir que es el pleno más importante del año... y llegado el día acudan a la sesión con un discurso deslavazado, sin preparar, con el único argumento de «no estamos de acuerdo», pero sin capacidad de reacción o siquiera de debate. La intervención de la oposición ayer parecía avanzar a base de impulsos que se le iban ocurriendo en el momento, y todo para dedicar al asunto que se debatía apenas diez minutos. Así no se construye una alternativa. No se representa a los 17.244 pontevedreses que les votaron el 22 de mayo.