«El anciano tiene que sentirse como en su propia casa»

daniel gayoso EL FRANCO / LA VOZ

FIRMAS

Su objetivo es ofrecer un lugar tranquilo donde los residentes puedan retrasar los efectos de la edad

27 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo suyo es pasión por los mayores. Con esta filosofía ha impulsado Amparo García el diseño y construcción de Vega de Lleirá, la última residencia geriátrica en abrir sus puertas en el Occidente Asturias. A escasos cinco minutos en coche de la Autovía del Cantábrico, esta residencia ubicada en El Franco ofrece la posibilidad de alojar hasta 24 ancianos de una manera segura y de calidad.

-¿Cómo surgió la idea?

-El cuidado de los mayores era un tema que siempre me ha apasionado. Disfruto mucho de la tercera edad y uno de los temas que más me interesan es el estudio del Alzheimer. Hace muchos años hice prácticas en residencias de mayores y fue ahí donde empezó mi gusto por la geriatría.

-¿Han sido muy compleja la tramitación del proyecto?

-Ha sido muy difícil, de eso no hay duda. Es muy complicado abrir un negocio, y más si hablamos de uno en el que se cuidan a personas mayores. Hay que superar muchos trámites, mucho papeleo, pero al final vale la pena. Han sido unos cinco años, de los que se han invertido en acometer la obra. Parte del edificio era una vieja casa de Indianos, que tuvimos que restaurar y ampliar.

-¿Cómo definiría Vega de Lleirá en pocas palabras?

-Nuestro objetivo es conseguir un lugar de tranquilidad para los residentes, pero también un sitio donde puedan retrasar los efectos de la edad.

-Estas instalaciones siempre están en el ojo del huracán. ¿Qué características tiene una residencia geriátrica de calidad?

-Dos puntos son clave. Por un lado, el trato ha de ser muy familiar para que los ancianos se sientan como en sus propios hogares y, en segundo lugar, garantizar la calidad?precio. Para lograr que una residencia funcione, la organización tiene que ser máxima. Los usuarios tienen que recibir su medicación concreta, una alimentación individualizada y un control diario y exhaustivo de sus controles. Son requisitos esenciales.

-¿Hay mucha demanda de plazas geriátricas en la zona?

-Claro que la hay. Son muchas las familias que no encuentran una plaza libre en las residencias públicas, por eso acuden al sector privado para atender a sus mayores. Hay muy poca oferta de residencias privadas y no podemos hacer oídos sordos a las demandas de la gente.

-¿Qué diferencias hay entre las residencias públicas y las privadas?

-La diferencia más importante es que las residencias públicas están masificadas, la cifra de ancianos no suele bajar de setenta en las de gestión pública, por eso la gente cada vez demanda más las plazas privadas.

-¿Cómo se están adaptando los primeros residentes?

-Los vemos muy bien. Se están integrando muy rápido y se les nota que están muy contentos. A muchos, además, se les percibe una importante mejoría física. Hay que tener en cuenta que algunos llegan a la residencia tras vivir mucho tiempo en soledad, con mala alimentación, sin recibir los tratamientos adecuados y sin un buen control de los medicamentos que deben de tomar.

-¿Qué lleva a una familia a ingresar a un anciano?

-Casi siempre, la incapacidad de sus familiares a poder cuidarlo. Aunque hay casos en los que el ingreso es temporal, porque han salido de una operación o necesitan recuperarse de alguna enfermedad. Hay familiares que piensan que en las residencias pueden recuperarse mucho mejor y más rápido.