De ovación en ovación

m. a. ourense / la voz

FIRMAS

Tras su anuncio, José Luis Baltar recibió ayer el cariño de sus compañeros de partido

25 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Salía José Luis Baltar a primera hora de la mañana de ayer en dirección a la Diputación cuando, según él mismo contó, le dijo a su mujer, Alicia Blanco, que dimitiría como presidente de la institución provincial. «Entón dame outro beso y outro abrazo», le dijo ella. Esa fue la primera muestra de cariño de una jornada muy especial para el máximo responsable de la Diputación ourensana. Baltar mantuvo el secreto hasta que a mediodía compartió una comida -que pagó el de su bolsillo- con los diputados provinciales del PP. Allí fue ovacionado por sus compañeros de corporación y, a partir de ese momento, empezó a correrse la voz de que dejaba la institución. Cuando, a las seis de la tarde, lo hizo público en rueda de prensa ya eran varios los funcionarios provinciales que lo esperaban y que lo recibieron con aplausos al finalizar su intervención ante los medios. Pero el verdadero baño de masas aún estaba por llegar, con motivo del funeral que en honor de Fraga había organizado el PP ourensano en la iglesia de Santa Eufemia. Decenas de personas ovacionaron allí al aún presidente de la Diputación, a quien le costó evitar las lágrimas en un día de muchas emociones para él.

Solo un personaje como José Luis Baltar es capaz de restarle protagonismo a otro como Manuel Fraga, pero así fue ayer en el funeral en honor de este último. Allí el verdadero protagonista era el presidente de la Diputación, que asistió junto a su mujer.