Ignorar las señales de tráfico que regulan la circulación de coches en el caso histórico es una realidad que cualquier peatón puede ver a diario en las calles empedradas de esta población. Se trata de un problema que requiere soluciones, que el Concello ha decidido encontrar en donde más duele: el bolsillo de los infractores.
¿Está justificada la solución planteada?
Lo que resulta evidente es que las señales que actualmente regulan el aparcamiento, accesos y horarios en esta parte de la localidad noiesa no resultan suficientes, y algunos conductores se las saltan a la torera. Por eso, el Concello no tiene más remedio que endurecer las sanciones con el objetivo de fomentar la convivencia ciudadana y preservar esta alhaja de un tráfico descontrolado que contribuye a desmejorar su estética.
¿Resulta necesario incrementar la vigilancia?
Parece obvio que el control durante las mañanas en el casco viejo no es todo lo efectivo que debería, ya que tanto los utilitarios como los transportes comerciales incumplen en algunos casos las normas desde hace ya algunos años.
¿Tienen que pagar todos la pillería de algunos?
Que algunos vecinos falsificasen las tarjetas de acceso a la parte más antigua de Noia supone que ahora las arcas municipales tengan que costear otras nuevas diseñadas para que no puedan ser duplicadas, lo que sale del bolsillo de todos.