Los pacientes incluidos en este programa del Sergas superan los 60 años. A mayor envejecimiento, más posibilidades de padecer enfermedades crónicas. Que una persona de edad avanzada se medique para la hipertensión, diabetes, colesterol, un mal respiratorio, dislipemia, dolor osteoarticular, y un antiagregante plaquetario (para prevenir trombos o coágulos en las arterias y venas) es frecuente, y eso supone consumir varios fármacos.
Aunque no siempre es así: pacientes jóvenes, tras un trasplante o sufrir daño cerebral adquirido en un accidente, pueden necesitar incluso 20 o más fármacos, y no poder restarles ninguno por ser todos pertinentes, señala la dirección de Procesos Asistenciais de Santiago.
En este programa de pacientes crónicos colaboran varios profesionales de atención primaria. Los farmacéuticos valoran la medicación según criterios de indicación, necesidad y efectividad en cada paciente, para verificar la seguridad. Los médicos de familia revisan la prescripción y la conciliación de la medicación, y justifican o resuelven discrepancias. Y enfermería entrevista a pacientes, evalúa la medicación (aconseja llevarla al centro de salud para verla) y valora el cumplimiento terapéutico. En los dos primeros centros de salud intervinieron 2 farmacéuticos, 27 médicos y 24 de enfermería.
Hasta el 33 % «innecesarios»
Esta iniciativa del Sergas, que se aplica también en otras áreas sanitarias gallegas, está en la línea apuntada por otros estudios, como uno difundido ayer por la Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública: «Estímase -afirma- que os maiores de 65 anos consomen o 30 % dos fármacos e a terceira parte serían medicamentos innecesarios». Es decir, podría prescindirse de hasta un 33 % de la medicación del colectivo sin ocasionar perjuicios a su salud, lo que además supondría un importante ahorro económico, agrega.
Esta asociación propone potenciar la atención primaria para disminuir la presencia de pacientes en los hospitales.