17 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
En estas tierras ibéricas, se han dilapidado fondos públicos en bolsitos de Louis Vuitton, parrandas nocturnas y otros vicios inconfesables. En esa España del bochorno, se han construido aeropuertos sin aviones, museos sin visitantes y pabellones sin deportistas... Tal ha sido el despilfarro, que ya no hay un duro. ¿Y a quién responsabilizamos del despropósito? A las familias, claro. Serán ellas, una vez más, las que paguen toda esta ineptitud. ¡Qué sonrojo!