Sabela Lameiro es otra de las gallegas que encontraba en el barco. Para esta coruñesa, lo peor fue la falta de información. «Nadie sabía decirnos lo que pasaba, había mucha confusión». Cuenta que recibió varios empujones cuando intentaba llegar a un bote salvavidas, cuando se encontraban en la cubierta cuatro del Costa Concordia. «La gente estaba histérica. Vi que algunas personas nadaban, intentando llegar a la costa, pero también otros que ayudaban a niños y a ancianos. Lo que me pareció es que el personal del barco carecía de preparación y por ello toda la evacuación fue muy lenta. Al final, el suelo estaba ya cubierto de agua y los botes tocaban el mar. Conseguimos entrar en uno y llegamos a la isla», explica.
En Giglio la gente del lugar repartía mantas. Los cuatrocientos isleños organizaron una primera ayuda para los náufragos. «Nos mandaron a una iglesia, pero sobre las dos de la madrugada de ayer, a los españoles nos reunieron en el puerto. Allí nos embarcaron para Santo Stefano donde la protección civil italiana había preparado un hospital de campaña con bebidas calientes», concluye.
SABELA LAMEIRO FERNÁNDEZ coruñesa residente en Asturias