Cuando a los estradenses empiecen a llegarles los recibos de la contribución más de uno va a montar en cólera. Habrá quien piense que sobran ceros y quien se plantee tomar el consistorio por segunda vez. Va a ser doloroso. El equipo de López va a necesitar buena oratoria para hacer entender la carambola. Como contrapartida -y a la espera de los cálculos oficiales de los técnicos-, el gobierno podría verse de golpe con un millón de euros más: 600.000 por la valentía propia de haberse cargado una bonificación popular y 400.000 derivados de las medidas anticrisis de Rajoy. ¿A qué se destinarán? Hay proveedores pendientes de pago, parroquias con problemas de sequía, saturación en servicios sociales y una lista interminable de agujeros que tapar. López repite incansable que «gobernar es decidir y priorizar». Ahora tendrá una ocasión estupenda para demostrar a los estradenses que su esfuerzo tributario en plena crisis vale la pena.