«Yo sigo llenando el depósito»

La Voz

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E s taxista, así que el gasóleo, como el coche, puede ser considerado una herramienta de trabajo primordial para José Luis Túñez. Sin embargo, como «no se puede hacer nada» contra los precios del combustible, este vilagarciano afirma que no mira la tabla cuando va a la gasolinera. «Cuando tengo que ir, lleno el depósito y ya está. Cuando se acaba, vuelvo, y punto. No queda otra», sentencia. En cualquier caso, no puede negar que «se nota, se nota mucho», el estirón que han dado los valores del carburante. Su coche tiene un depósito de 75 litros, nos explica. Alimentarlo le costaba hace unos años alrededor de 55 euros. Ahora, el precio se ha disparado hasta los 90. Casi el doble. Y las tarifas no se pueden subir para compensar. «Pero lo peor de todo no es eso: lo peor es que no hay clientes».