Pero mientras esto ocurría a las puertas de la plaza de abastos, en otro punto insospechado de Vilagarcía, en la estación de autobuses, tenía lugar otra escena de la batalla que se está librando en Carril. Los representantes de la asociación de parquistas Virxe do Carme salieron a la palestra para defender a su colectivo de los ataques que en los últimos días ha recibido desde la agrupación de profesionales que dirige José Luis Villanueva. Había lamentado este públicamente que la Xunta dé el mismo protagonismo a ambas organizaciones a la hora de emitir certificados e informes sectoriales, y llegó a vincular el nacimiento de Virxe do Carme con maniobras espúreas del Partido Popular.
Rosario Maneiro negó ayer tales vínculos y tales herencias. Reconoce esta mujer que la asociación que encabeza solo tiene seis años de vida y menos socios que la de Villanueva, pero no por ello merece ser tratada con menos respeto. «Temos todo o dereito do mundo a defender os intereses dos nosos socios tanto como calquera», señalaba esta mujer. Y afirma que «se eu levase tantos anos como Villanueva ao frente dunha asociación e non dera sacado adiante o tema da reordenación, xa tiña dimitido».
Podía Rosario el dedo en la herida: el proceso de reordenación de parques que ayer volvió a dejar una escaramuza verbal entre los representantes de la Xunta y la agrupación de parquistas de Carril. Por el Gobierno autónomo habló Rosa Quintana, quien señaló que no está dispuesta a dar su brazo a torcer a pesar de toda la presión que José Luis Villanueva pueda realizar, ni a dar tratos discreccionales, ni a cometer acciones que considera injustas.
Por su parte, este parquista emitía un comunicado de prensa en el que cargaba de nuevo contra la Xunta, contra los plazos dados para el nuevo decreto, que debería estar listo ya en el mes de marzo, y contra Juan Maneiro, su bestia negra, al que acusa de haber actuado «maquiavélicamente» para indisponer a los parquistas contra su presidente.