Los puntos más oscuros

La Voz

FIRMAS

Según los investigadores, son varios los indicios que dejan a la infanta en posición delicada y esos puntos serán en los que Urdangarin debe centrarse para exculparla. El primero es Nóos. Cristina de Borbón fue vocal del instituto, instrumento básico de Urdangarin y Torres para hacerse con más de 15 millones de instituciones públicas y privadas. La infanta fue directiva en los años de las más graves irregularidades. Como vocal, no tenía por qué conocer al detalle las cuentas, pero sí asistía a las juntas de la directiva.

Otro aspecto peliagudo es Aizoon, de la que es propietaria al 50 % con su marido y en el epicentro del caso. Solo en el período 2004-2005 la firma recibió 747.889,54 euros de Nóos por trabajos que nada tenían que ver con lo inmobiliario. Como dueña, logró beneficios, aunque no hay pruebas de que conociese la gestión.

Su cuenta con Urdangarin pesa en su contra. Tejeiro, cerebro financiero de la trama, hizo en el 2007 la declaración de Hacienda de la infanta para que las piezas encajaran, incluyendo su participación al 50 % en Aizoon. La presencia notable del secretario personal de la infanta no ayuda. Carlos García Revenga estuvo en la directiva de Nóos en los años de los pelotazos. Y está el palacete de Pedralbes, comprado por el matrimonio y valorado en 7 millones de euros, cuyo origen no está claro.