La lluvia ahoga los campos

Los ganaderos, preocupados por los efectos del exceso de agua que, junto al frío, frena el crecimiento de la hierba, retrasando el ensilado y la siembra del maíz


ORTIGUEIRA / LA VOZ

La lluvia, que no ha cesado desde diciembre, ahoga los campos y mantiene alerta a los ganaderos de las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal. «Problema xa é, e case se está convertendo nun problema grande», resume Andrés Saavedra, granjero de O Ermo, en Ortigueira. El exceso de agua en el suelo, que impide realizar cualquier tarea con maquinaria agrícola, y las bajas temperaturas frenan el crecimiento de la hierba, pese al aumento de las horas de luz. «O ano pasado xa se segara unha vez e xa se ensilara, e este ano non vai dar tempo a facer máis dun corte», apunta David Arnoso, propietario de una explotación láctea en O Forgoselo (San Sadurniño). El abonado o las labores preparatorias para la siembra de maíz también se demoran por el mal tiempo.

¿Qué consecuencias se derivan de la cantidad de agua acumulada?

El campo, los ganaderos y los agricultores agradecieron las lluvias, tras un largo período de sequía, que hizo saltar las alarmas en el sector. Pero la cantidad de agua caída desde el mes de diciembre ha generado nuevos problemas. «Estanos retrasando todo, non se pode abonar a herba nin se pode arar a terra para botar o millo... Pase o que pase a partir de agora, as cousas xa non van ir no seu tempo», sostiene Eliseo Cebreiro, ganadero de Bardaos (San Sadurniño). «Está todo parado, non hai movemento vexetativo, non medra nada, pola auga e porque non hai temperatura [...], había 18 ou 19 anos que as vacas non botaban tanto tempo no establo coma este ano, cun temporal detrás doutro. Outros anos xa estaban pacendo ben fóra desde mediados de marzo e este ano aínda non están pacendo ben hoxe [por ayer, día 10 de abril]», indica Martín Rego, titular de la granja Portobello, en Grañas do Sor (Mañón), ejemplo de ganadería extensiva.

¿Cómo afecta el exceso de agua al trabajo diario en una explotación?

A Jaime Alonso, granjero de Valdoviño, el retraso en el ensilado no le afecta al cultivo de maíz porque dispone de fincas diferenciadas para la hierba y la plantación de cereal. «Pero xa tiña que ter feito un corte de silo, para que a herba medre e se poida facer outro, ou incluso tres, coma algún ano. É inviable meter o tractor nos terreos; as fincas onde se vai sementar o sorgo [una variedad de maíz] había que telas preparadas, pero non se pode», explica. «Case nin se pode botar o xurro, hai que facelo desde as pistas, porque se te metes coa cisterna no prado ou non saes ou, coa pendente que hai aquí, corres o risco de quedar patas arriba», abunda el ortegano Andrés Baamonde.

¿Qué impacto económico tiene esta situación para las granjas de la zona?

La situación derivada del exceso de precipitaciones y el frío, cuando ya han transcurrido tres semanas de la primavera, preocupa, aunque los ganaderos confían en que no tarde en mejorar el tiempo. «Estanse acabando as forraxes e non vén tempo para ensilar, estase poñendo a cousa costa arriba. Desde decembro, nin sequera se poden limpar as fincas», comenta David Arnoso. ¿Ha generado un mayor gasto, por el aumento del consumo de pienso o por la necesidad de comprar forrajes? Hasta ahora, el impacto económico apenas se percibe, pero los afectados temen las consecuencias cara a la próxima campaña, por la menor cantidad de silo disponible para el ganado.

¿Repercute en la producción láctea?

«Estes días de frío, as vacas dan menos leite. As que van ao pasto, cando está mollado e frío, tamén o notan. E no caso das vacas que non saen pasa o mesmo, a temperatura e a luz inflúen na produción do leite», responde Arnoso. La primavera suele ser el período del año en el que «dan máis leite», por el tipo de alimentación y por la meteorología, que se suaviza después del invierno.

¿Qué otros problemas inquietan al sector?

Los precios de la leche constituyen el principal motivo de inquietud para los ganaderos de la comarca. La mayoría acaban de renovar los contratos con las diferentes industrias del sector y «en todos os casos van á baixa», corroboran. Cebreiro se muestra especialmente crítico con la diferencia de precios de Galicia, «xa non co resto de Europa, senón con Asturias ou León». La cotización ronda los 0,28 euros por litro (más las primas por calidades, en grasa o proteínas). Los destrozos causados por los jabalíes -«unha praga sen control», denuncia Saavedra- suponen otro quebradero de cabeza.

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